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Mitos del amor romántico ¿Podemos huir de ellos?

        

“El amor todo lo puede”

“Juntos para siempre”

 “No puedo vivir sin ti”

“Eres el amor de mi vida”

“Te celo porque te amo”

“Eres mi media naranja”

La lista podría ser larga y de seguro te sentirías identificada con cada mito que hemos repetido e incluso sostenido en nuestras relaciones sentimentales. ¿Qué poderes tienes tú para sostener estos mitos y no salir lastimada? Es insostenible poder sostener estos mitos en el tiempo. E incluso analiza detalladamente tus historias con el amor. ¿Qué tal la experiencia? ¿Qué no quieres repetir de ellas? ¿Qué necesitas descartar para construir relaciones sanas?

Y hoy en día vemos todo el daño que nos hizo Disney con los mitos del amor romántico. No es nada fácil huir de esos mitos, porque parecen que vienen integrados en nuestros ADN. Y las mujeres cargamos más con ese peso, tenemos el miedo a no encontrar pareja, miedo a que en una edad x no seamos atractivas e incluso no podamos tener hijos para sentirnos válidas, funcionales y aceptables.

¿Podemos escapar de toda esta carga social? Necesitamos ser conscientes de esos patrones insanos que tenemos relacionados con dar y recibir amor, para aprender a vivir la vida y el amor a nuestra manera. Ser conscientes de estos patrones nos ayudará a no repetir los modelos de relaciones insanas e incluso dejar de creer que solo así podemos amar.

No te castigues, yo también cargué y sigo cargando con algunos de estos mitos. ¿Quién nació con un manual de instrucciones para amar desde un lugar seguro? ¡NADIE! Aquí estamos todos aprendiendo.

No me gusta satanizar los mitos del amor romántico, porque gracias a ello, nos hemos podido acercar un poco al amor y las relaciones de pareja. Lo peligroso de esto, es cuando no sabemos diferenciar la ciencia ficción con la realidad. Lo preocupante también es el malestar que cargamos por no estar a la altura de estos mitos.  

El amor que vemos en Disney o Hollywood pocas veces muestran las crisis de pareja, el desamor, los conflictos que no se resuelven en el tiempo. Tú y yo sabemos que sostener una relación no es nada “fácil” porque requiere esfuerzo y mucho. Claro, esforzarse no significa que hay que romperse, perderse o olvidarnos de nuestra valía al lado de alguien que no puede querernos como lo MERECEMOS.

En consulta el amor romántico aparece y mucho. Es inevitable no hablar de él. Los temas que más trabajo hoy en día tiene que ver con el desamor, el amor, las relaciones de pareja y la soltería “tóxica” donde la raíz primordial radica en los “malditos mitos del amor romántico”

Cargamos con culpa por no poder sostener algunas relaciones e incluso cargamos con culpa por dejar de querer a nuestra pareja, ¿No se supone que el amor tiene que ser para siempre? ¿No se supone que no debo sentir atracción sexual, física o emocional por nadie más que no sea mi pareja? ¿No se supone que el amor no tiene dudas? Y de esa manera no somos capaces de ver que los mitos del amor romántico es parte de nuestra forma de amar.

No creo que podamos huir de estos mitos, sigo siendo esa chica que se ilusiona con las películas o series románticas. Me gusta el amor y me gusta ver otras personas enamoradas. Claro, hoy en día tengo un sensor para darme cuenta, de que lo que veo es tóxico o no encaja para nada con la realidad que vivimos. Una deconstrucción constante.

¿Cómo vivir el amor de manera consciente?

Para mí un amor consciente es aquel donde tú te sientes libre hablando de tus intenciones. Donde sostenemos un proyecto de pareja que encaja perfectamente con lo que ambos estamos buscando o incluso necesitando. Coincidir con un extraño y dejarlo en tu vida es decirle a esa persona, tú, tus valores, creencias encajan con lo que yo quiero y viceversa.

No será fácil vivir el amor de una manera consciente, créeme que tendrás que hacerte presente en tu relación para poder conseguir ese grado de conciencia donde sostener no es romperse. Y mucho menos querer implique dejar de quererte a ti misma, que es algo que muchas hemos hecho.

Una relación consciente tú sabes perfectamente lo que puedes y quieres dar en ese lugar. Sabes con claridad qué cosas te gustaría sostener con esa persona. Dejas muy claro tus límites porque sin ellos no puedes construir algo sano para quedarte.

Una relación consciente, es el espejo de dos personas que se aman o están en ese proceso de amarse. Donde de manera individual hemos trabajado mucho para ser esa versión sana que no fuimos en otros lugares. Y una relación consciente no se esconde detrás de “somos una relación perfecta” e incluso entre más conscientes somos, más visibles son los defectos que ambos tenemos.

Quédate con esto

El amor no duele, es imposible que algo tan puro nos haga daño. Duelen, las mentiras, las traiciones, la falta de interés, los maltratos psicológicos o físicos que hemos vivido en algunos lugares. Duelen, las decepciones, las expectativas que no pudimos sostener el tiempo.

Nadie te puede asegurar que estará para siempre a tu lado, es una mentira y deja de aferrarte a ella. Disfruta tus relaciones en el presente, dando pequeños pasos para seguir eligiendo a esa persona más adelante.

El amor tiene derecho a terminarse en algunos lugares y eso no significa que no fuiste suficiente o que hayas fracasado. No te culpes porque se ha terminado e incluso ni te castigues porque alguien DECIDIÓ irse de tu lado. Eres merecedora de que te vuelvan a elegir y querer en otros lugares.

Tu capacidad de amar es infinita nunca muere, puedes aprender a amar de maneras muy diversas, rétate a descubrirlo.

Las personas tienen derecho a irse de tu vida, duele y mucho. Pero, no pongas tu vida en pausa por personas que ya no quieren seguir apostando por ti. No te distraigas intentando convencer a los demás para que te elijan. 

Recuerda: No hemos venido a este mundo a sufrir en relaciones sentimentales. ¡Por favor!

¡Te veo en consulta!

Alexa

Psicóloga online

Terapia sexual y de pareja

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Written by

Alexa Dacier

Alexa Dacier / Psicología / Terapeuta sexual y de pareja
Todos necesitamos donde apoyarnos cuando emocionalmente creemos que no podemos más.

Aquí nos damos el permiso para:
Sentir.
Soltar.
Amar.
Aprender a poner límites.
Reconstruir nuestros vínculos afectivos.
Sostener relaciones sanas.
Aplicar la autocompasión.
Cambiar el dialogo interior.