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Las grandes lecciones que me ha dejado el desamor

El desamor duele y mucho, más bien diría que destroza en millones de pedazos, pero, a la vez sirve como una escuela emocional para ver desde qué lugar nos entregamos y construimos nuestras relaciones sentimentales. Muchos creen que construir una relación, es algo que surge solo, sin hacer nada. Y qué decir de esos mitos falsos que nos hemos creído del amor que nos han llevado a querer de la forma inadecuada a algunas personas que han pasado por nuestra vida.  Le debo gratitud al desamor por enseñarme cosas que desconocía por completo sobre el amor.

Al igual que muchos me he creído la idea de que alguien tenía que llegar para COMPLETAR algo en mí, cuando el amor en realidad es COMPLEMENTARSE como pareja sin la necesidad de vaciarnos en esa entrega. Tuvieron que pasar muchas decepciones para darme cuenta de que mi concepto sobre el amor, para nada, era sano. Con lágrimas en los ojos tuve que reconocer que el juntos para siempre, no siempre se construye al lado de una única persona. Y está bien, nadie nos ha enseñado a amar y hacerlo de la mejor manera posible.

El desamor me enseñó la importancia de dejar algo de reserva para mí cuando estoy dentro de una relación. Para nada es sano, entregarse y creer que si esa persona no se queda nuestra vida ya no tendrá nada de sentido. Tu vida no merece detenerse porque alguien no quiera seguir a tu lado. Date la oportunidad de tener espacios a solas contigo no negociables cuando estés en una relación, no descuides la relación que tienes contigo porque tengas pareja.

El desamor me enseñó que las relaciones no tienen nada que ver con las películas de Disney, que nadie tiene que venir a rescatarme, que sola, también se puede ser feliz. Y que la idea de estar en pareja siempre debe ser para construir algo lo más sano posible. Las relaciones no vienen hechas y para que funcione es necesario querer construirlo entre dos personas. Donde las cosas solo dependen de ti para que funcione, claramente no estás en una relación.

El desamor me enseñó que el amor es libertad, que siempre es necesario dejar la puerta abierta para que cualquiera pueda irse en cualquier momento que quiera hacerlo. Creo, que, si amaramos desde el escenario de que hoy estamos juntos y mañana, no, amaríamos de una forma más consciente y sin dolor alguno.

El desamor me enseñó a reconocer lo que me merezco en el amor. Lo siento mucho, pero, no vuelvo a detener mi vida por personas que no quieren seguir a mi lado. El desamor me enseñó mis carencias en el amor, mis apegos inconscientes y el soltar a tiempo cuando las cosas ya no funcionan.

El desamor me enseñó que no soy insuficiente cuando alguien deja de quererme. A pesar de lo duro que es aceptarlo, el amor también tiene derecho a terminarse.  Creo que es la parte que a muchos nos cuesta aceptar, ese final que parecía que nunca iba a llegar nos enseña que un amor de repente se puede convertir en un completo desconocido.

El amor es bonito, pero, cuando no sabemos cómo amar sanamente podemos hacer daño e incluso hacernos daño, creyendo que es necesario sostener cosas que ya no funcionan y no van a funcionar. No te rompas, sosteniendo algo que necesita de dos personas para que funcione. Por más que quieras a alguien no olvides de quererte más cuando otros no pueden hacerlo.

El desamor me enseñó la importancia de cuidar la relación que tengo conmigo, quererme, cuidarme, sostenerme y acompañarme cuando el amor de otros se acaba. Es necesario pensar mucho más en uno mismo, cuestionarnos si en ese lugar las cosas son recíprocas.

El desamor me enseñó a respetar las decepciones que otros toman de alejarse sin despedirse de mi vida. Duele, pero, no es tu culpa la falta de respeto de aquellos que se alejan sin despedirse. Y la forma de que alguien decida irse de tu vida, habla más de esa persona que de ti, deja de castigarte por eso. Cuando alguien te dice que no quiere seguir a tu lado, ten la valentía de ayudarle a irse. Te lo aseguro, siempre llega algo mucho mejor.

El desamor me ayudó a tener claridad sobre las cosas que quiero y que ahora no son negociables para mí. Cuando te quieren mal, te das cuenta de que el amor no es eso, que a pesar de lo duro que es aceptar el desamor, a veces es el único espejo que necesitamos para reconstruir nuestra forma de amar y entregarnos.

El desamor llega para abrirnos los ojos y analizar si vale tanto la pena quedarse en esos lugares donde el amor duele, rompe o no es recíproco. Elegir bien en el amor se hace cuando tenemos claro cuál es nuestro lenguaje de dar y recibir amor. Entendiendo que las personas que pasaron por tu vida han sido grandes maestros, no culpables o cobardes, grandes maestros que te han dejado como lección no dejar que cualquiera se meta en tu vida.

Una de las cosas que le agradezco al amor, es tener claro, no tomar a la ligera a quien dejo entrar en mi vida. Y esas cicatrices del pasado son mi botón no mágico, para darme cuenta cuando es el momento de irme de los lugares que emocionalmente no estarán disponibles para construir lo mismo que yo en pareja.

Le debo gratitud a esas personas que me han enseñado la mala manera que tenía en mi forma de vincularme en el amor. Mis carencias en el amor tuve que verlo con esas decepciones que creía que moriría por la ausencia de algunas personas. El desamor es también poder comprender que los demás aman como quieren y pueden, el amor no se exige, te quieren o no te quieren. De seguro si te detienes y miras cada aprendizaje que te han dejado esas decepciones del pasado, verás que gracias a eso estás emocionalmente capacitada para elegir mejor en el amor. A pesar de todo, agradece a esas personas que hoy en día no han podido quedarse en tu vida.

¿Qué lecciones te ha dejado el desamor? ¡Te leo!

Alexa ❤

Imágenes de: Adobe Stock

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Escrito por

Alexa Dacier

Alexa Dacier / Psicología / Terapeuta sexual y de pareja
Todos necesitamos donde apoyarnos cuando emocionalmente creemos que no podemos más.

Aquí nos damos el permiso para:
Sentir.
Soltar.
Amar.
Aprender a poner límites.
Reconstruir nuestros vínculos afectivos.
Sostener relaciones sanas.
Aplicar la autocompasión.
Cambiar el dialogo interior.