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Bajones emocionales ¿Cómo lidiar con ellos?

Antes de que el caos llegara a mi vida, vivía en mundo donde todo era “felicidad”. Iba por la vida alimentándome de una felicidad artificial. Pensaba que ser feliz era algo estático.  Creía que estar mal tenía algo de malo. Es lo que nos hicieron creer.  Me costó mucho darle espacio a la tristeza, aceptarla e incluso amarla y escuchar todo lo que ella tenía para decirme. Las emociones están para sentirlas no para reprimirlas.  Dejé de ser fuerte y me di el permiso de sentir, ser humana, aceptar esos días de bajones no fue nada fácil, pero que necesario han sido para descubrir una vulnerabilidad que no voy a cambiar en mi vida. 

Que valiente somos cuando nos damos el permiso de sentir, reconocer la vulnerabilidad que llevamos dentro. La tristeza no llegó a mi vida para destruirme, había razones suficientes para dejar que fuera un huésped con fecha de salida. Y por más que no quieras, sentir es lo único que nos toca cuando todo parece caer al abismo en nuestra vida. 

Tener un bajón no tiene nada que ver con tener depresión, es muy válido sentirnos bajos, desanimados, tristes en algunas ocasiones. Muchas personas confunden una depresión con bajones emocionales. Los bajones emocionales nos hablan de algo que sabemos perfectamente que debemos cambiar. 

Los bajones emocionales llegan para decirnos algo. Lidiar con nuestras emociones negativas no siempre resulta ser algo positivo para nosotros. Por ello, SIENTE, es el momento para conectar con tus heridas pendientes del pasado. 

Los bajones emocionales creemos que llegan para destruirnos, nada que ver. A veces necesitamos limpiar un poco el alma, con lágrimas. Llora si tienes que hacerlo, siente, conecta con la tristeza. No hay nada malo en estar tristes en algunas ocasiones. Es la vida misma. 

Los bajones emocionales es el espejo para mirar cuales cosas no son agradables en nuestra vida. Y a la vez identificar las emociones y los sentimientos que nos cuesta gestionar.  Es un viaje interior para conectar con lo que no nos aporta. Es el tiempo para hacer limpieza, soltar cosas, alejarnos de personas y cambiar algunas prioridades. Es la vida gritándote con dolor que necesitas mejorar. 

Los bajones emocionales nos traen información necesaria para nuestro día a día. La tristeza nos habla de una insatisfacción con la vida, con los demás e incluso con nosotros mismos. En un momento de bajón es necesario ver nuestras prioridades, nuestras carencias emocionales y que haremos para darle otro sentido a nuestra vida si fuera necesario. 

¿Qué hacer cuando estamos de bajón?

Detente y siente

Es el momento para sentir, permite que todo se remueva dentro de ti. Escucha sin juzgarte, abraza esa sensación de sensibilidad presente. Siente, date el permiso de sentir, respeta con amor cómo te encuentras. Cuando llegue la tristeza dejara entrar sabiendo que esta tiene la puerta abierta para irse. ¡Deja de luchar con estar bien!

Las emociones llegan para sentirlas. ¿Qué ganas con reprimirlas? 

Cuida de ti 

No seas cruel contigo, suficiente tienes con todo. Escucha esos pensamientos, sé consciente de que se irán. Cuida de ti, mímate, háblate bonito, date cariño. Quiérete también cuando todo esté mal.  

Intenta tener una fuente de pensamientos positivos, recuerda esas situaciones difíciles donde pudiste salir. Conecta con tus sueños a largo o corto plazo. Date vida en medio de esto. 

Escribe 

Siempre he dicho que escribir me “salvó la vida” es una terapia para darle voz a todo lo que callamos o nos cuesta aceptar. Escribir te permite conectar contigo, es un espacio para hablarte, abrazarte, mimarte y respetarte. Ahí pones en orden tus sentimientos y somos conscientes de las emociones que nos cuesta gestionar. Lleva un diario contigo, te servirá de mucho. 

Baila, mueve un poco el cuerpo

A veces después de un día de bajón me pongo música. Me pongo a bailar y disfrutar ese momento conmigo.  Para algunas personas esto también es terapéutico. Conecta con tu esencia, suelta y libérate un poco. Dentro de tanto caos nos podemos regalar momentos de felicidad.  

Sal de casa 

No te encierres en tu mundo de tristeza. Cuidado con la música que escuchas o qué cosas ves en ese momento de bajón. Intenta salir, dar un paseo, desconecta de las preocupaciones. Difícil a veces, pero se puede salir. Oblígate o no quedarte sola por mucho tiempo cuando estés triste, lo sé, a veces preferimos quedarnos como mendigos en casa y dejar que todo se vaya solo. 

Esto pasará, pero primero debe doler un poco

Quedarnos atrapados en el sufrimiento es algo que hacemos muy fácil, a veces sin querer nos quedamos en el papel de víctima y no vemos que podemos salvarnos nosotros mismos. 

Intenta tener momentos agradables contigo.

Quéjate, pero también agradece

Quejarse no le veo nada malo, lo malo es cuando nos centramos en lo que no tenemos y nos olvidamos de lo que tenemos. La gratitud es de personas emocionalmente inteligentes y que están conectadas con la vida. Realiza una lista de todas las cosas y personas bonitas que tienes en tu vida. 

Volver a conectar con la plenitud o la alegría requiere ser conscientes de que debemos observarnos, mirar hacia dentro y ver las cosas que necesitan mejoría en nuestra vida (introspección). Quizás tengas razones suficientes para estar hundida, solo te puedo decir, el pozo es para visitarlo, no para vivir en él. Por ello, siempre recuerda que todo es una etapa, algunas son dulces, algunas agrias, algunas llenas de aprendizaje y otras sencillamente son para vivirlas sin buscarle significado.

Siempre me digo “esto no es para destruirme” ten tus propios mantras o píldoras emocionales para esos días. 

Preguntas de para esos días de bajón 

¿Para que sirve esto?

¿Qué estoy aprendiendo de esto?

¿Qué estoy sintiendo?

¿Quiénes están conmigo?

¿Qué puedo hacer por mí?

¿Qué hay de malo en esto?

¿Qué hay de bueno en esto?

¿Qué tengo que soltar?

¿Qué tengo que cuidar en medio de esto?

Alexa ❤

Fotos: Adobe Stock

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Written by

Alexa Dacier

Alexa Dacier / Psicología / Terapeuta sexual y de pareja
Todos necesitamos donde apoyarnos cuando emocionalmente creemos que no podemos más.

Aquí nos damos el permiso para:
Sentir.
Soltar.
Amar.
Aprender a poner límites.
Reconstruir nuestros vínculos afectivos.
Sostener relaciones sanas.
Aplicar la autocompasión.
Cambiar el dialogo interior.