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Las expectativas, joden

Las expectativas joden y mucho.

Muchas veces hemos depositado nuestra felicidad en las manos de otros. Esperamos mucho de los demás y creemos que alguien nos debe algo, nadie te debe nada. Y vivir desde la libertad será uno de los mejores regalos que te puedas dar en la vida.

Desde que nacemos estamos rodeados de expectativas, tenemos que luchar para ser aceptados por otros, tenemos que mantener una conducta x para que nadie nos juzgue y nos condene por ello. En muchas ocasiones dejamos de ser nosotros mismos; para cumplir las expectativas de nuestros padres, pareja, hijos, amigos, compañeros de trabajo y etc. Las expectativas nos llevan a vivir desde la esclavitud emocional, vivimos, pero no somos dueños de lo que sentimos.

Son muchos los que se pasan la vida ocupados en querer cumplir las expectativas de los demás y no en cumplir sus propias expectativas en la vida. Viven todo el tiempo queriendo hacer felices a los demás, no son conscientes de lo que quieren, se olvidan de ellos para tener a los demás felices. Y créeme que es vivir en guerra contigo mismo.

Cuando iniciamos un proyecto profesional, personal e incluso cuando estamos conociendo a alguien dejamos que las expectativas tomen el protagonismo por completo. Las expectativas joden, porque nos vamos centrado en los resultados y no disfrutar al máximo eso que estamos viviendo.

Las expectativas

Las expectativas son suposiciones que nos llevan a vivir por adelantado lo que queremos ver en nuestras vidas. Es lo que nos condiciona a creer que las cosas siempre saldrán como lo hemos planeados. Las expectativas nos llevan a vivir en el futuro, nos aleja del presente.

No podemos evitar vivir bajo las expectativas, tenemos expectativas en todo el tiempo, con todo lo que nos rodea. Es incómodo escaparnos de ellas. Tenemos expectativas de nuestra vida; nuestro trabajo, nuestra pareja, nuestros padres, es como si eso dependiera por completo de nuestra verdadera felicidad.

Las expectativas se alimentan de nuestras creencias, nuestras creencias son el reflejo de quienes somos en todo el tiempo. Las expectativas nos mueven, es lo que nos permite relacionarnos con las personas, porque siempre estamos esperando algo de los demás y eso nos hace seguir ahí.

El como vemos a las personas que están cerca de nosotros esta lleno de expectativas.

Las expectativas te pueden llevar a vivir ciegamente

¿Vives lo que quieres vivir?

¿Eres quien quieres ser?

¿Tienes lo que quieres en tu vida?

¿Eres el protagonista de tu vida?

Conocí a una persona que vivía su vida desde las apariencias, vivía para cumplir las expectativas de los demás, de sus padres, de sus amigos e incluso de su pareja. Para nada vivía la vida que él quería en su vida. Necesitaba aparentar para ser aceptado, son muchos los que viven desde los bloqueos emocionales, no son libres para asumir lo que ellos en realidad quieren en sus vidas.

[bctt tweet=”Romper con esas expectativas es aceptar que solo nosotros podemos seguir el curso de nuestras vidas, a nuestro ritmo.” username=”alexadacier”]

Sé libre de tantas expectativas en tu vida

Nadie te debe nada y ese lema lo estoy aplicando en mi vida para seguir la vida sin apegarme a nada y a nadie. Y a veces es difícil vivir sin apegos o creer que las cosas que tenemos siempre serán eternas, nada en esta vida es eterno. Pero cuida muy bien las expectativas que tienes con los demás y con las cosas que te rodean, es bueno esperar lo mejor de los demás, pero también es bueno reconocer que las personas que nos rodean podrán fallarnos en muchos momentos.

[bctt tweet=”Espera lo peor y lo mejor de las personas que te rodean.” username=”alexadacier”]

Las experiencias suman y ya no somos los mismos después de haber pasado por una situación donde nos jodieron todas nuestras expectativas. Aprendemos que aquellas cosas que nos llenaron de frustraciones eran sencillamente nuestra mala manía de ilusionarnos de más en la vida.

No dejes de mantener los pies en la tierra cuando depositas en los demás tus mayores ilusiones.

Soy la única responsable de como me siento cuando alguien dejó de cumplir las expectativas que tenía sobre él o ella. Te va a doler cuando esas expectativas que tenías sobre los demás no es lo que querías, pero ahí es donde aprenderás no depositar tu felicidad en lo que los demás puedan o no darte.

Solo cuando seamos capaces de reconocer que las personas no siempre cumplirán nuestras expectativas, podemos evitarnos algunos dolores de cabeza.

Las expectativas con los demás nos pueden llenar de grandes frustraciones. Los demás tienen el derecho de equivocarse todas las veces que ellos quieran hacerlo, de la misma manera que los demás no son perfectos, nosotros tampoco lo somos.

La realidad en muchas ocasiones duele. Porque creemos que las personas deben ser y hacer las mismas cosas que nosotros haríamos frente a una situación x.

Con el tiempo aprendí que nadie cambia de la noche a la mañana, sencillamente mostramos quienes en realidad somos, tenemos muchas caras y a veces sacamos la peor que tenemos. Y es ahí donde nos sorprende el descubrir cosas nuevas en esas personas que creíamos que siempre iban a dar lo mejor de ellos.

[bctt tweet=”Las expectativas, joden y mucho.” username=”alexadacier”]

¿Cómo no caer en las trampas de las expectativas?

Difícil pero no imposible, cualquiera puede caer en las trampas de las expectativas. Ellas nos llenan de ilusiones y nos hace esperar mucho de los demás. Pero ahí es nuestro error, vivir todo el tiempo esperando de los demás, nos puede hacer mucho daño. Nadie te debe absolutamente nada. No tenemos el poder para controlar el como debe actual las personas en nuestras vidas.

Todos nos equivocamos y cuando aprendemos a reconocer que los demás también lo hacen, dejamos de buscar culpables y nos centramos en las cosas que si depende de ahora en delante de nosotros.

Lo que das es tuyo

Sucede en muchas relaciones, cuando alguien traiciona la relación creemos que esa persona debía dar lo que nosotros dábamos. Lo que das es solo tuyo, si el otro decide recibirlo o no, no es para nada tu responsabilidad. Todos hemos escuchado que mano que da, mano recibe. Lo malo de este dicho popular es que creemos que recibiremos lo mismo de las personas que hemos entregado nuestras mayores expectativas. Lo que das es tuyo, ni es más ni menos, es lo que tienes dentro. Damos lo que tenemos y lo que somos en todo tiempo.

Nadie da lo que no tiene.

Resumen:

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Tu felicidad depende ti.

Nadie te debe nada.

Das lo que tienes.

No vivas siendo quien en realidad no eres.

No pidas permiso para vivir.

Alexa ❤️

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Escrito por

Alexa Dacier

Alexa Dacier / Psicología / Terapeuta sexual y de pareja
Todos necesitamos donde apoyarnos cuando emocionalmente creemos que no podemos más.

Aquí nos damos el permiso para:
Sentir.
Soltar.
Amar.
Aprender a poner límites.
Reconstruir nuestros vínculos afectivos.
Sostener relaciones sanas.
Aplicar la autocompasión.
Cambiar el dialogo interior.