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Abandono emocional

El abandono es una herida emocional que en muchas ocasiones nos lleva a vivir en guerra con nosotros mismos.

El abandono es una sensación de vacío que en algunos momentos cuesta gestionar de manera positiva. Todo va a depender de nuestro sistema de apoyo social que tenemos. Somos seres emocionales y sociales, necesitamos de otros para conectarnos, socializar y también descubrirnos. Los vínculos afectivos en muchas ocasiones nos permiten conocer los puntos débiles y fuertes que poseemos.

El abandono es la separación emocional de algo que alimentaba de manera positiva nuestras emociones, el sentirnos aceptados, amados y valorados.  En muchas ocasiones hay personas que saben lidiar con el abandono físico y no con el abandono emocional.  El abandono emocional es el sentimiento de rechazo cunado un vínculo afectivo con otra persona ha muerto.  No es solo dependencia, es parte de nuestra naturaleza el sentirnos integrados y aceptados tal como somos.   A esto se le llama apego saludable.

El abandono donde más algunos se quedan enganchados es el abandono emocional, donde sin anestesia previa la persona tiene que romper unos hábitos o el como se relacionaba con una persona especial. Podemos decir que es dependencia, pero es bueno especificar, que la dependencia ni es buena ni mala, dependiendo el tipo y los factores que sean.

Dicen que el abandono para poder ser entendido del todo, hay que vivirlo y sentirlo. Es algo que ningún ser humano merece sentir, porque ahí podemos caer fácilmente a sentirnos pocos o sustituidos por algo mejor. No somos objetos, nadie te ha cambiado por algo mejor.

El lidiar con el abandono a lo largo de nuestra vida adulta tiene que ver mucho con las carencias emocionales que traemos desde la infancia. Por ello es muy importante analizar como fue nuestra relación sentimental con nuestros padres o personas cercanas en nuestra niñez.

El sentimiento de abandono y sentirnos rechazados es una montaña rusa sin parada segura. Es la mezcla de muchos sentimientos negativos que nos lleva a vivir hundidos, sentirnos inferior, el solo hecho de sentirnos rechazados nos puede llevar a un cuadro depresivo donde no somos capaces de darnos el valor que nos merecemos.

Muchos queremos buscarle sentido a como alguien podía irse de nuestras vidas de la forma que lo hizo, la única fórmula mágica para lidiar con este sentimiento es, llorándolo, acariciándolo, sintiéndolo sin culpa alguna y aprender a estar con uno mismo en medio de ese vacío. No te diré que es algo fácil, yo lo viví en unos de mis peores momentos con la pérdida de una hermana, no tuve el apoyo emocional y sentimental de quien era mi pareja en ese momento. Y es caer lentamente en un abismo que parece no tener fondo, pero de todo eso te puedo decir, TE TIENES A TI PARA seguir la vida cuando otros decidan irse.

No podemos olvidar que el sentirse abandonado es un duelo emocional por la pérdida de alguien o algo que nos llenaba de placer. Cuando nos sentimos abandonados y a la misma vez rechazados nos podemos llenar de las siguientes emociones: melancolía, insomnio, pensamientos negativos, tristeza constante y desmotivación.

Es la nostalgia y la sensación de que no volveremos a vivir lo que antes vivíamos, la vida da mucha vuelta y lo que hoy para ti parece ser imposible dentro de unos meses o años puede ser posible. No te preocupes cara a lo que pasará en el futuro (Difícil a veces), tu tarea es preocuparte por cuidar esa herida emocional del presente.

Muchas personas con dependencia emocional se rodean de los demás desde el miedo a ser abandonados en un futuro, es necesario trabajar esto y ser conscientes de que las personas que entran en nuestras vidas tienen la misma libertad de irse de ella CUANDO QUIERAN. Claro, cuando venimos repitiendo el mismo patrón de relaciones que han terminado de manera traumática, ese miedo siempre estará ahí.

El primer paso es ser consciente de que nos somos culpables de que alguien se haya ido de nuestras vidas, sea un familiar, amigo, expareja, lo que fuera. No somos responsables de como las personas salen de nuestras vidas, nuestra única responsabilidad es saciar desde el amor propio ese vacío que dejan las personas a la hora irse de nuestras vidas.

En muchas ocasiones callamos por completo esta sensación por vergüenza, pero es muy importante hablar de esas carencias emocionales que llevamos dentro. Nuestra tarea es aprender a cuidarnos y amarnos cuando creemos sentirnos abandonados.

La aceptación

Palabra bonita y difícil de asimilar de la noche a la mañana, pero si esto tiene que ver con aceptar que alguien ya no está en tu vida, RECUERDA POR FAVOR QUE SOMOS MILLONES DE PERSONAS EN EL MUNDO, en algún lugar volverás a coincidir con alguien que quiera compartir todo lo bonito que lleva dentro contigo.

Date el permiso de llorar sin culpa, esos sueños, deseos y planes a largo plazo que querías cumplir con alguien que ya no esta en tu vida.  Pero no te quedes atada al pasado y no te condenes creyendo que en el futuro no volverás a vivir algo igual. Con lágrimas en los ojos tuve que entender, que las personas están de paso en nuestras vidas, que cuando alguien ya ha cumplido su misión y nos ha aportado lo que tenia que darnos, debe irse como sea para abrir espacio a otras personas. Solo con el TIEMPO PODEMOS ENTEDERLO Y DAR LAS GRACIAS POR ELLO.

Si eres una persona que sientes que abandonaste a alguien que en su momento llegó a necesitar de ti, intenta reparar eso mediante el PERDÓN, libérate de esa emoción y acepta que todos hacemos las cosas partiendo desde los recursos emocionales que poseemos. Ni somos tan buenos como creemos ni tan malos como otros quieran pintarlo.

Vivir con esa culpa de que alguien necesitó de nosotros es un cáncer emocional que poco a poco nos hunde a la tristeza. Eso lo viví cuando no pude estar al lado de mi hermana que falleció, me sentí culpable, sentí que le fallé y que también que le abandoné cuando más me llegó a necesitar. SOMOS HUMANOS, por ello te pido que no te culpes más. ¡LIBÉRATE!

ALEXA ❤

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Escrito por

Alexa Dacier

Alexa Dacier / Psicología / Terapeuta sexual y de pareja
Todos necesitamos donde apoyarnos cuando emocionalmente creemos que no podemos más.

Aquí nos damos el permiso para:
Sentir.
Soltar.
Amar.
Aprender a poner límites.
Reconstruir nuestros vínculos afectivos.
Sostener relaciones sanas.
Aplicar la autocompasión.
Cambiar el dialogo interior.