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Soy optimista y no todo en mi mundo es de color rosa.

Hola, hoy traigo un post un poco personal en el que trato cómo desde mi punto de vista puedo certificar que ser optimista no nos hace cegarnos de la realidad de la vida.

En este blog la actitud positiva es uno de los puntos que predico frecuentemente tanto por esta vía como por mis redes sociales, sé que para muchos este estilo de vida es un estilo de vida para personas débiles o que viven en un mundo de fantasías, vamos a respetar a cada quien con sus creencias, pero de igual manera no olvidemos que nuestra forma de cómo vemos la vida nos ayuda mucho en como obtenemos aquellas cosas que buscamos en la vida. 

Comentarios como; es que vives en tu mundo, tú y tus chorradas, a ti todo te va  bien y por eso vives tan relax la vida, y otros parecidos son los que últimamente recibo. Hoy en día mantener una actitud positiva no es nada fácil, porque vivimos rodeados de personas que se pasan las 24 horas del día maldiciendo y quejándose de por qué la vida les trata tan mal.

Yo entiendo que cada quien es libre de vivir su vida como quiera, por eso respeto a aquellos que viven en su mundo de pesimismo, porque mucho me costó a mí el poder cambiar el chip.

Durante un tiempo veía el mundo de manera muy gris, porque pensaba que mi realidad era lo único que tenía, rodeada de personas pesimistas y viviendo momentos difícil me refugie por mucho tiempo en mis limitaciones y no en mis posibilidades. Yo no soy y no quiero ser ejemplo de nadie, cada quien tiene su historia y proceso de aprendizaje en la vida.

Un día me vi con la necesidad de querer más, gritar a los cuatros vientos que necesitaba más, porque me merecía tener otras cosas en mi vida. Pero ese camino no es nada fácil, porque nos toca enfrentarnos con muchas creencias limitantes que tenemos. Callar la boca de aquellos que no creen en nosotros y mostrarnos a nosotros mismos de lo que somos capaces de hacer cuando decidimos ponerle acción a nuestra vida.

No me creo fuerte ni mucho menos débil, amigo mío, el camino de la vida es un camino hecho para aquellos que saben qué quieren, cómo lo quieren y para cuándo lo quieren.

Ser optimista no es signo de que todo nos va bien. Cuidado con esto, la realidad está ahí y momentos no gratos siempre saben llegarnos en la vida. Todo radica en nuestra actitud, actitud que se cultiva día a día.

Todos tenemos preocupaciones y cosas que queremos y necesitamos cambiar. Un proceso y una mirada diferente es lo que nos mueve a mirar la vida desde otra perspectiva. Yo amigo mío, con todo lo que predico de la actitud positiva tengo días que quiero mandar a muchos a la m, día que quiero coger un tren y perderme quién sabe a dónde. Lloro y mucho, porque soy muy sentimental.

Pero de igual manera que me llegan esos pensamientos de preocupaciones y ganas de coger un cohete a la luna, sé reflexionar  sobre mis posibilidades, reconocer que no todo depende de mí, que la tristeza es una amigo que sabe llegar para sacudir mi alma por un segundo, y que mi actitud de cómo acepte las cosas es muy determinante para saber cómo será el siguiente paso.

Ser optimistas no es cegarnos a la realidad, no es creerse mejor o peor que los demás. Ser optimista es un estilo de vida que nos ayuda a comprender nuestra realidad mucho más allá de lo que creemos ver en el ahora de una situación x.

“Ser optimista nos lleva siempre a mirar en las posibilidades y no en las limitaciones que creemos tener.”

  • ¿Cómo se logra este proceso de ser optimista?

Esta pregunta hace poco la recibí en mi pagina de Facebook de , hablaba con una chica que me contaba que se sentía muy mal consigo misma, ya que todo lo que salía de su mente era solamente pensamientos negativos, pensamientos hirientes, pensamientos que la llevaba a no quererse cada día.

Todo en la vida es un proceso de aprendizaje, y los aprendizajes se logran paso a paso y mediante la repetición. Lo primero es reconocer que tipo de pensamientos son frecuentes en nosotros, que tipos de acciones tenemos ante una situación difícil y también evaluar cómo es el ambiente que nos rodea.

Los hábitos o cambiar el chip que llevamos por mucho tiempo no se cambia de la noche a la mañana, por eso muchas veces cuando las cosas no pasan en el tiempo que queremos que suceda caemos fácilmente en la desesperación o la frustración de creer que no somos  buenos para nada.

[bctt tweet=”La magia para cultivar un hábito saludable en nuestras vidas, se llama Tiempo.” username=”alexadacier”]

En resumen:

Muchas personas creen que el ser optimista es tener una varita mágica para cambiar sus problemas. Y que duro es luego darse cuenta que esto no es así, en esto no hay magia amigo mío, la única magia es cómo cultivamos nuestra actitud en el día a día.

  • El camino de pasar de pesimista a optimista en mi caso fue:

Identificar los beneficios que tengo cuando decido cultivar en mi día a día una actitud positiva: es simple, pon en balanza las cosas que ganas cuando decides ir por la vida con el traje del pesimismo. ¿Qué ganas cuando solo ves lo negativo que tiene la vida?

Agradecer más y quejarme lo menos que pueda: La gratitud nos lleva a cultivar una actitud positiva sí o sí en nuestras vidas, porque cuando aprendemos a cuidar lo que tenemos esto nos lleva a disfrutar al máximo lo que  poseemos y no malgastar energías en aquellas cosas que nos gustaría tener.

Puedo decir a viva voz que soy optimista y que no necesito que todo en mi vida sea de color de rosa.

¿Y tú eres optimista y todo en tu vida es color de rosa?

¡Cuéntame!

Saludos.

¡Seguimos!

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Written by

Alexa Dacier

Alexa Dacier / Psicología / Terapeuta sexual y de pareja
Todos necesitamos donde apoyarnos cuando emocionalmente creemos que no podemos más.

Aquí nos damos el permiso para:
Sentir.
Soltar.
Amar.
Aprender a poner límites.
Reconstruir nuestros vínculos afectivos.
Sostener relaciones sanas.
Aplicar la autocompasión.
Cambiar el dialogo interior.