No me puedo olvidar de mi ex ¿Qué hago?

Intentar olvidar a alguien que aportó felicidad y buenos momentos en nuestra vida es algo IMPOSIBLE. Y creemos que olvidar es lo que nos ayudará a no sufrir por esa ruptura. Lamentablemente la ruptura es una experiencia que a veces llega sin nosotros estar preparadas, cuando sin anestesia previa nos vemos despidiendo de un amor que parecía no tener fecha de caducidad, queremos olvidar todo para seguir como si nada había pasado.

Lo más duro cuando una relación termina es que no sabemos qué hacer con todos los sentimientos que aún tenemos por esa persona. Olvidar no es darle a un botón y que mágicamente todo desaparezca. Los sentimientos requieren su tiempo para transformarse en otros lugares. Con el pasar del tiempo aprendemos a canalizar lo que sentimos en nosotros, reconociendo que no podemos hacer nada para quien no quiera seguir a nuestro lado. Y sin duda alguna lo más bonito del desamor es que en este proceso aprendemos a querernos mejor. 

Hay relaciones que nos marcan para siempre, un amor, donde ahí lo queríamos todo. Cuando nos aferramos al olvido complicamos el proceso de la ruptura. Nuestra tarea fundamental no es olvidar a quien no sigue a nuestro lado. Nuestra tarea esencial es ocuparnos de nuestras heridas emocionales y analizar cómo podemos seguir sin todo aquello que queríamos construir al lado de esa persona. Nos perdemos cuando una ruptura inesperada llega, intentando olvidar aquello que un día era y ya no será. 

Aunque vemos miles de gurús en las redes sociales que nos dicen cómo podemos olvidar a una persona, déjame decirte que es una gran mentira. Nadie te puede ayudar a olvidar a alguien que para ti fue importante en el pasado. No olvidamos, no lo hacemos, aprendemos a seguir sin esas personas, darles otro lugar en nuestra vida. No te engañes, no olvidemos esos lugares o personas que aportaron felicidad a nuestra vida. 

El duelo bien vivido es aquel donde al recordar esa relación no hay dolor, ni rencor, más bien gratitud o aprendizaje por lo que esa relación nos aportó. La ruptura es una escuela emocional donde tenemos que aprender a reescribir nuestro concepto de dar y recibir amor. Las rupturas duelen, el dolor es real y todo lo que sentimos en ese proceso de soltar y no alimentar lo que queríamos al lado de esa persona, es un proceso donde la paciencia necesita estar presente. No seas dura contigo. 

No todas las pérdidas se procesan de la misma manera, de seguro has pasado por algunas rupturas que soltar lo que ya no es, ha sido más fácil. Pero, ahora te encuentras en una etapa donde soltar, dejar ir u olvidar a esa persona es un camino largo para ti. 

Con el tiempo dejamos de alimentar lo que ya no es. Creo que aprendemos a reconocer después de muchas lágrimas lo que en realidad nos merecemos. Y gracias a ese reconocer, nos ocupamos de nuestra herida emocional. El tiempo ayuda mucho a seguir nuestra vida sin esa persona, pero, el tiempo va a necesitar que tú pongas de tu parte.

Tenemos que ayudar al tiempo para poder seguir sin esa persona. 

¿Por qué me cuesta olvidar?

No existe un botón mágico para borrar todo lo que hemos vivido al lado de alguien. No es cuestión de que te des un golpe en la cabeza y milagrosamente tengas una amnesia afectiva y el ex desaparezca de tu vida. No podemos olvidar definitivamente los recuerdos que hemos construido al lado de alguien. Los recuerdos quedan, son como huellas que han marcado nuestra vida. 

Cuando hemos volcado todo lo que somos en una relación eso nos hace aferrarnos a aquello que parecía ser algo eterno. En muchas ocasiones dejamos nuestra propia vida para estar al lado de alguien y cuando llega la ruptura no sabemos cómo seguir sin esas personas. El amor no es siempre una garantía para que una relación funcione, incluso, creo que, si aprendiéramos a ver a nuestra pareja desde la libertad, sería más fácil para nosotros irnos cuando una relación termina. 

¿Sigues amando a tu ex?

Detente y analiza qué es lo que en realidad sientes por tu ex. ¿Nostalgia por lo que un día habían compartido? ¿Cariño por esa persona? ¿Amistad? ¿Deseo sexual? A veces queremos engañarnos y creer que ya no sentimos nada por esa persona y pasamos a odiar, sentir ira o rencor.  Para poder seguir y avanzar en tu proceso de soltar, necesitas ser lo más honesta posible contigo y tus sentimientos. Ponerle nombre es fundamental para ver en qué etapa del duelo te encuentras emocionalmente hablando. A veces el amor se detiene en el tiempo, no avanzamos a ningún lado y reconocerlo no es nada fácil. Todo esto es necesario para analizar qué es lo que te impide soltar a esa persona. 

Para ti

No pierdas tu tiempo intentando olvidar a las personas que una vez habías elegido en tu vida. Quizás el dolor es tan grande, que ahora mismo no puedes ver esto como un regalo que te ha hecho la vida, para aprender algo del amor y a la vez desaprender cosas que dabas por hecho en una relación. No necesitamos olvidar, lo que en realidad necesitamos es ocuparnos de cada herida emocional presente y reconocer sin miedo lo que nos merecemos al lado de alguien.

Cuando el desamor llega, nuestra vida se detiene y creo que no es justo, claro, cuando hay tristeza lo normal es elegir detenernos para sentir. Independientemente de esto, no te culpes porque alguien no pudo quedarse a tu lado. No eres insuficiente porque esa relación haya terminado.

No se olvida, deja de gastar energía en cosas imposibles. El punto necesario cuando el desamor llega es reconocer que, a pesar de todo, perdernos a nosotros mismos es peor que perder a una persona que no puede o quiere querernos. Has perdido una relación, pero, a la vez te has ganado a ti y eso es siempre una ganancia para seguir y quedarnos donde en realidad quieren queremos. 

Y si tanto te cuesta soltar o dejar esa relación, no dudes en buscar la ayuda de un profesional de la salud mental, para que puedas analizar con profundidad qué tipo de apego tienes que te impide seguir sin esa persona.

Alexa ❤

Imágenes de: Adobe Stock

Written by

Alexa Dacier

Alexa Dacier / Psicología / Terapeuta sexual y de pareja
Todos necesitamos donde apoyarnos cuando emocionalmente creemos que no podemos más.

Aquí nos damos el permiso para:
Sentir.
Soltar.
Amar.
Aprender a poner límites.
Reconstruir nuestros vínculos afectivos.
Sostener relaciones sanas.
Aplicar la autocompasión.
Cambiar el dialogo interior.