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Carta para la mujer, valiente, feliz y estable que una vez fui

Te extraño, es lo único que puedo decir cuando veo las fotos, los años atrás y me doy cuenta de que después que el caos se instaló, algo en mí murió. Extraño la valentía que un día tenías, esa versión impresionante que poseías, tu capacidad de confiar en otros sin miedo alguno. Extraño lo feliz que fuiste en muchas ocasiones incluso teniendo razones para no hacerlo.

Sé que no volverás, imposible que regrese esa chica tan ingenua que eras, esa ilusa con la vida y esa mujer que a pesar de los miedos siempre iba detrás de lo que quería. Extraño esa versión tuya de querer comerte el mundo y no temer a los resultados. Extraño tu fortaleza cuando las cosas no salían como querías y aún así mantenías el optimismo en tu mirada.

Extraño tu versión soñadora, tu fortaleza innata de levantarte en medio de tu peor desastre y seguir como si nada ha pasado. Te rompiste en mil pedazos y una parte de ti murió en ese momento que todo se fue a la mierda, por más que quieras, nada volverá a ser igual como un día lo fue. Después de tanto dolor vivido es imposible que seas la que un día fuiste cuando nada dolía. Ahora lo sabes mejor que nunca, todo en la vida pasa bajo un orden, bueno, eso queremos creer para que el dolor duela menos.

Lloras y te rompes en mil pedazos cuando los recuerdos del ayer te persiguen, es inevitable no sentir nostalgia por toda esa alegría, estabilidad que un día tenías. Valoras ahora desde otra mirada lo que es la vida, no le tienes miedo a la tristeza o a la incertidumbre. Conoces todas tus sombras y aunque te costó casi la vida, sabes que esa vulnerabilidad que llevas dentro es parte de quien eres. No vas a pedir permiso por sentir, mucho te costó aceptar esa fragilidad y humanidad que llevas en ti. Tus cicatrices te delatan, siempre te diste entera en lugares donde solo te dieron migajas. Qué bonito fue de tu parte no exigir nada, cuando merecías todo.

Duele cuando alguien se va, una sensación de vacío nos invade, pero nadie habla de cómo duele extrañarse a uno mismo, y ahí estaba yo, perdida en medio del caos, buscando como revivir la persona que un día fui, pero no había primeros auxilios que pudiera salvarme. Tenía que pasar por el caos, vivir el fuego intenso y luego como oro puro, salir y brillar. Nadie nos habla de cómo llevarnos bien con la tristeza, cómo lidiar con la incertidumbre, como abrazar el miedo y salir ilesos. Pero, solo conociendo la oscuridad podemos hablar de nuestra luz. Y a pesar de que estaba a punto de caer en la locura, algo dentro de mí me decía que esto algún día se iba a terminar.

Estuviste mucho tiempo siendo fuerte, intentado no derrumbarte y sin querer algo inesperado pasó y te demoliste en mil pedazos. A veces hay que dejar los poderes y comenzar a ser humanos, conectar con esa tristeza y escuchar esos miedos que llevamos dentro. Comenzaste a seguir más ligera por la vida cuando te diste el permiso de sentir y sentir. Ahí, aunque no sabes cómo lidiar con tanto, tu vida tomó otro rumbo, te hiciste más responsable de tus cargas, ya no buscas ser salvada por nadie, ahora te salvas tú.

Sé que eres fuerte, bueno, humana, valiente, a pesar de que la vida te destrozó en mil pedazos nos has dejado de seguir y eso habla mucho de ti. Tienes la resiliencia en tu ADN y eso es algo que siempre tendrás a tu lado. Y ahora puedes contar tu historia, sobreviviste a tus peores batallas.

Te doy gracias por ser una vez la mejor versión que un día fui. Ahora estoy reconstruyendo otra versión, una mujer diferente, con la sensibilidad en la piel, alguien que no teme en hablar de sus miedos y mucho menos en mostrarse tal como es.  A pesar de que me tuve que despedir de ti sin estar lista para ello, te agradezco por demostrarme que la vida está basada en etapas, que las subidas y bajadas también son válidas de apreciar y vivir. Cosas que a veces no queremos aceptar, pero con el caos no podemos luchar, llega, tenemos que acomodarnos y ver que tiene para decirnos.

Cada etapa en nuestra vida tiene que morir un viejo yo, para renacer una nueva versión totalmente diferente, aunque esto parece ser la metamorfosis sé que no es para destruirme, sé que un día sin más podré mirar atrás y estar en paz con todas mis versiones vividas.

Renacer es lo único que nos toca después de haber muerto en vida, y creo que antes de nuestra muerte física tenemos que morir muchas veces emocionalmente hablando, tenemos que pasar por muchas montañas rusas de emociones para poder conocer la estabilidad.

Toda etapa dura en su vida tiene fecha de caducidad, incluso aquellas que parecen ser eternas. Dicen que el tiempo lo cura todo y a la verdad no lo creo, con el tiempo las cosas y las personas dejan de doler. Uno aprende a vivir bajo la tormenta y estar en paz en medio del caos. Esa es la nueva versión que hoy estoy descubriendo de lo que un día fui y de quien ahora soy.

 Nos queda seguir nuestra vida y aceptar que la mujer valiente, alegre y estable que un día fui, siempre será el bonito recuerdo de mi pasado que siempre llevaré dentro. No siempre nos despedimos del todo de nuestros mejores recuerdos y tú, aunque seas parte de mi pasado, siempre tendrás un lugar en mi presente.

No pediré disculpa por todo el desastre que tengo dentro, tampoco es algo que pueda explicar con sinceridad del todo, ahora mismo a pesar de tanta oscuridad en medio de lo que es vivir, sencillamente reconozco que amar nuestras sombras es parte del arte de la vida y querer seguir.

Alexa ❤


Imágenes: Adobe Stock

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Escrito por

Alexa Dacier

Alexa Dacier / Psicología / Terapeuta sexual y de pareja
Todos necesitamos donde apoyarnos cuando emocionalmente creemos que no podemos más.

Aquí nos damos el permiso para:
Sentir.
Soltar.
Amar.
Aprender a poner límites.
Reconstruir nuestros vínculos afectivos.
Sostener relaciones sanas.
Aplicar la autocompasión.
Cambiar el dialogo interior.