Tiempo de lectura: 4 minutos

Antes de empezar, quiero decir algo que quizás no suene bonito, pero es profundamente real:

Nos enseñaron a amar mal.
Y, sobre todo,
nos enseñaron a olvidarnos de nosotras.

Existe una relación que habitas todos los días.

No tiene nombre.
No tiene etiquetas.
No tiene aniversarios que celebrar ni fotos que subir.

Pero es la más constante de tu vida.

La relación contigo.

Y sin embargo…

nadie te enseñó a tenerla.

Nos enseñaron a esperar mensajes como si en ellos se jugara nuestro valor.
A ilusionarnos rápido.
A sostener conversaciones donde intentábamos gustar, encajar, no incomodar.

Nos enseñaron a leer entre líneas,
a interpretar silencios,
a justificar ausencias.

Nos enseñaron a amar con esfuerzo.

Pero no nos enseñaron a estar con nosotras sin miedo.

Recuerdo crecer viendo historias donde el amor era el centro de todo.

El objetivo.
El sentido.
El final feliz.

Y nadie cuestionaba eso.

Nadie preguntaba:

¿Y qué pasa cuando te tienes que quedar contigo?
¿Quién te enseña eso?

Porque claro…

luego pasa algo muy curioso.

Sabes tener citas.
Sabes qué decir, qué mostrar, qué ocultar.

Sabes sostener a alguien cuando está mal.
Sabes escuchar, acompañar, incluso cuidar.

Pero cuando se trata de ti…

te incomodas.
te evitas.
te exiges.

Hay mujeres que pueden hablar durante horas con alguien que aman,
pero no pueden quedarse cinco minutos en silencio con ellas mismas sin sentir ansiedad.

Y eso no es casualidad.

Es aprendizaje.

Aprendimos a mirar hacia fuera.

A buscar validación.
A medirnos en función de cómo nos eligen.
A sentirnos suficientes cuando alguien se queda.

Pero nadie nos enseñó a preguntarnos:

¿Yo me elijo?

Y aquí empieza todo.

Hay algo que duele reconocer:

Te relacionas contigo
como aprendiste a sobrevivir,
no como mereces ser amada.

Quizás aprendiste que tenías que ser fuerte.
Que no podías fallar.
Que no podías molestar.
Que no podías necesitar demasiado.

Y entonces creciste.

Pero esas reglas se quedaron.

Y ahora te hablas así:

“Deberías poder con esto.”
“No es para tanto.”
“Otras están peor.”
“Espabila.”

Y lo más duro es que lo dices con la voz de alguien que un día te enseñó eso.

Nos enseñaron a luchar por relaciones.

A no rendirnos.
A insistir.
A demostrar.
A quedarnos incluso cuando dolía.

Pero nadie nos dijo:

“También puedes elegirte.
También puedes irte de lo que te rompe.
También puedes dejar de exigirte tanto.”

Porque sí…

también nos abandonamos.

Nos abandonamos cuando:

seguimos produciendo, aunque estamos agotadas,
decimos que sí cuando queremos decir que no,
nos minimizamos para no incomodar,
nos hablamos mal cuando no podemos más.

Eso también es abandono.

Solo que nadie lo nombra así.

Y entonces aparece algo muy conocido:

la sensación constante de no llegar,
de no ser suficiente,
de estar siempre un poco por detrás de la vida.

Y creemos que es falta de disciplina.

Pero muchas veces es falta de relación.

Relación contigo.

Queremos relaciones sanas.

Queremos calma.
Queremos estabilidad.
Queremos sentirnos seguras.

Pero…

¿cómo se construye eso fuera
si dentro hay exigencia, juicio y abandono?

No se trata de que dejes de querer amor.

Se trata de que dejes de desaparecer
cuando el amor aparece.

Porque muchas veces no es que ames demasiado.

Es que te dejas demasiado.

Y aquí hay una imagen que puede doler un poco, pero también despertar algo:

Imagínate que alguien te tratara
como tú te tratas a ti.

Que te hablara como tú te hablas en un mal día.
Que te exigiera como tú te exiges.
Que te ignorara cuando estás mal.

¿Te quedarías?

Entonces…
¿por qué contigo sí?

No es culpa.
Es conciencia.

Imagínate ahora lo contrario.

Imagínate que te relacionaras contigo
como te relacionas con alguien que te importa profundamente:

Te preguntarías cómo estás de verdad.
Te escucharías sin prisa.
Tendrías paciencia con tus procesos.
No te exigirías estar bien todo el tiempo.

Te sostendrías.

Y sostenerte no es hacerlo perfecto.

Es no soltarte cuando estás rota te sientes rota.

Porque hay días en los que no vas a poder más.

Días en los que vas a estar cansada,
saturada,
triste,
perdida.

Y ahí es donde se construye la relación contigo.

No cuando todo va bien.

Cuando todo pesa.

Pero contigo…

muchas veces eres más dura.

Más exigente.
Más impaciente.

Como si tuvieras que ganarte tu propio amor.

Y eso agota.

Agota vivir contigo
como si fueras un proyecto que siempre está incompleto.

Porque vivir contigo
no debería sentirse como una evaluación constante.

Debería sentirse como un lugar seguro al que volver.

Ojalá nos hubieran enseñado esto antes:

Que el amor no empieza cuando alguien llega.

Empieza cuando dejas de tratarte como un problema.

Que cuidarte
no es un lujo,
ni un premio,
ni algo que haces cuando todo lo demás está resuelto.

Es una forma de estar en el mundo.

Que escucharte
no siempre es cómodo,
pero es profundamente necesario.

Que sostenerte
no significa tener respuestas,
sino no abandonarte en las preguntas.

Y sí…

esto no es automático.

No es un “me amo y ya”.

(No funciona así, aunque Instagram a veces lo venda así 😅)

Es práctica.

Es repetición.
Es conciencia.
Es darte cuenta una y otra vez de cómo te tratas.

Y elegir hacerlo diferente.

Aunque al principio se sienta raro.

Porque va a sentirse raro.

Hablarte bonito cuando llevas años hablándote mal…
se siente artificial.

Parar cuando siempre has corrido…
se siente incómodo.

Elegirte cuando siempre te has dejado…
da miedo.

Pero ahí está el cambio.

Poco a poco.

Sin prisa.

Sin exigencia (aunque cueste).

Convertirte en un lugar al que quieres volver.

Porque algo empieza a cambiar cuando te tratas diferente.

La ansiedad se suaviza.
La urgencia baja.
La necesidad de que alguien te salve… disminuye.

Y entonces entiendes algo que no te enseñaron:

No necesitas que alguien te complete.

Necesitas dejar de tratarte como si estuvieras incompleta.

Hermandad contigo misma.

Quizás este es el vínculo más olvidado.

El que no tiene testigos.
El que no se celebra.
El que nadie valida desde fuera.

Pero es el que sostiene todo.

Porque puedes perder a alguien.
Puedes cambiar de trabajo.
Puedes mudarte, reconstruirte, empezar de nuevo.

Pero contigo…

vas a estar siempre.

Y la pregunta no es si vas a estar contigo.

La pregunta es:

¿cómo?

El amor no debería empezar fuera.

Debería empezar aquí.

En cómo te hablas.
En cómo te miras.
En cómo te sostienes cuando nadie más lo hace.

Porque algunas de las relaciones más sanas
no empiezan con otra persona.

Empiezan cuando decides
dejar de abandonarte.

Y eso…

aunque no tenga película,
ni final épico,
ni música de fondo…

es, probablemente,
el acto de amor más profundo
que vas a vivir en tu vida.

Alexa Dacier

  • Diario de algo que no nos enseñaron: Ojalá nos hubieran enseñado a tener una relación con nosotras mismas como nos enseñaron a perseguir el amor romántico
    Tiempo de lectura: 4 minutos Diario de algo que no nos enseñaron Ojalá nos hubieran enseñado a tener una relación con nosotras mismas como nos enseñaron a perseguir el amor romántico Antes de empezar, quiero decir algo que quizás no suene bonito, pero es profundamente real: Nos enseñaron a amar mal.Y, sobre todo,nos enseñaron a olvidarnos de nosotras. Existe una …
  • ¿Por qué las mujeres nos exigimos tanto?
    Tiempo de lectura: 8 minutos ¿Por qué las mujeres nos exigimos tanto? Hay días en los que una se levanta cansada…pero no cansada solo de trabajo, de hijos, de la casa, del dinero, del mundo o del algoritmo que parece que bendice a todo el mundo menos a ti. No. Hay un cansancio más silencioso, más íntimo, más viejo. El …
  • Quizá crecer no significa que dejes de tener crisis
    Tiempo de lectura: 7 minutos Quizá crecer no significa que dejes de tener crisis.Quizá crecer significa que dejes de avergonzarte por tenerlas.Ven, amiga, vamos a tener esta conversación con un té y el alma sin armadura. Porque ya está bien de fingir que a cierta edad una debería tenerlo todo claro. Ya está bien de esa mentira elegante de la …
  • Abraza tus inseguridades
    Tiempo de lectura: 7 minutos Abraza tus inseguridades Con un toque de humor terapéutico 🤍 Hay inseguridades que no duelen solo por lo que son, sino por cómo aprendimos a mirarlas. Porque no nos enseñaron a abrazarlas. Nos enseñaron a esconderlas, a corregirlas, a disimularlas, a compensarlas, a maquillarlas, a trabajar el triple para que no se notaran. Nos enseñaron …
  • Migrar y Reconstruirse
    Tiempo de lectura: 4 minutos Migrar y Reconstruirse Hay un tipo de cansancio que no se ve. No es físico.No es exactamente laboral.No es algo que puedas explicar en una sola frase. Es el cansancio de sostener una identidad partida. El cansancio de vivir entre dos mundos. Ser mujer inmigrante no es solo haber cambiado de país.Es haber cambiado de …
  • La relación contigo también es un vínculo
    Tiempo de lectura: 5 minutos La relación contigo también es un vínculo (y sí, también necesita cuidados… aunque nadie te lo explicara) Durante años creímos que el trabajo emocional estaba afuera.En los demás.En aprender a relacionarnos mejor.En elegir distinto.En entender por qué la gente hace lo que hace. Leímos libros.Escuchamos podcasts.Fuimos a terapia.Tuvimos conversaciones larguísimas con amigas donde analizamos a …
  • Escribir para sostenerte: la escritura terapéutica desde la ciencia, la compasión y la suavidad
    Tiempo de lectura: 5 minutos Escribir para sostenerte: la escritura terapéutica desde la ciencia, la compasión y la suavidad (o por qué el journaling es autocuidado, incluso sin yoga, sin Bali… y con un té matcha medio frío) Voy a empezar diciendo algo que quizá no queda tan bonito en redes sociales, pero que muchas pensamos mientras scrolleamos en pijama: …
  • La terapia no es ir a Disney de vacaciones
    Tiempo de lectura: 6 minutos La terapia no es ir a Disney de vacaciones Imagínate que estamos sentadas frente a frente, con una taza de té matcha caliente entre las manos. No hay prisa. No hay frases motivacionales colgadas en la pared. No hay música de fondo intentando arreglar nada. No hay nadie diciendo “todo pasa por algo”. Solo una …
  • ¿Qué vas a hacer para iniciar el año con calma, con menos exigencia y con menos peleas contigo misma?
    Tiempo de lectura: 5 minutos ¿Qué vas a hacer para iniciar el año con calma, con menos exigencia y con menos peleas contigo misma? Enero tiene una autoestima envidiable.Una seguridad que ya la querríamos muchas. Enero entra en tu vida convencido de que ahora sí:vas a organizarte, madrugar, comer sano, hacer ejercicio, leer más, meditar, trabajar mejor, sanar tus heridas, …
  • Para ti, que has tenido un año difícil
    Tiempo de lectura: 5 minutos Para ti, que has tenido un año difícil Para ti, que llegaste hasta aquí cargando más de lo que cualquiera puede ver… quiero que te detengas un momento. Respira. Antes de seguir leyendo, regálate una pausa. No por obligación, sino porque lo mereces. Porque este año ha sido un campo de batalla silencioso y aun …
  • ¿Cuándo te vas a detener para ver todo lo que has avanzado?
    Tiempo de lectura: 5 minutos ¿Cuándo te vas a detener para ver todo lo que has avanzado? La autoexigencia como sombra silenciosa de nuestra vida adulta. Hay una pregunta que repito casi sin querer en consulta, una frase que aparece como un reflejo mientras escucho historias de mujeres que llevan años sosteniendo el mundo sin darse permiso para posar los …

Written by

Alexa Dacier

Alexa Dacier / Psicología / Terapeuta sexual y de pareja
Todos necesitamos donde apoyarnos cuando emocionalmente creemos que no podemos más.

Aquí nos damos el permiso para:
Sentir.
Soltar.
Amar.
Aprender a poner límites.
Reconstruir nuestros vínculos afectivos.
Sostener relaciones sanas.
Aplicar la autocompasión.
Cambiar el dialogo interior.