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¿Cómo saber si estoy lista para una nueva relación?

El amor es bonito, lo sabes. Pero, cuando recuerdas esas decepciones del pasado, lo único que quieres es cerrar tu corazón con candado y tirar al océano la llave para que nadie lo encuentre. Cuando uno conoce lo que es amar y la sensación bonita de estar al lado de alguien, creo que es muy difícil renunciar por completo al amor. Lo sé, soy muy ilusa con este tema, pero, siempre digo, en algún lugar tendremos que coincidir con alguien que quiera y pueda queremos sin mentiras, sin engaños, sin juegos o hacernos perder tiempo. Siempre y cuando el estar con otra persona sea porque quieres compartir cosas bonitas con alguien desde la libertad y no amar con ataduras. 

En algún lugar del mundo alguien quiere coincidir con una persona como tú en el amor. Deja de dudarlo o verlo como algo imposible de conseguir. Siguen quedando personas que tienen la capacidad de amar y hacerlo bien. ¡Confía! 

Siempre digo que el momento es en realidad que demuestra si ya estamos listos para abrir nuestro corazón de nuevo y confiar. Sabiendo que puede funcionar o no, pero, sin miedo alguno a que nos hagan daño. Porque al final el amor se trata de arriesgarse y no siempre estamos en la disponibilidad de hacerlo por completo. 

Cuando coincides con alguien que quiere vivir lo mismo que tú en el amor, todos tus miedos se irán a la mierda. No sé con claridad qué es lo que sucede, pero, hay personas que suelen traernos mucha paz cuando el miedo está ahí presente. El amor en muchas ocasiones es un misterio que nunca vamos a descifrar por completo, llega, se instala y ahí de nuevo queremos confiar. 

El tiempo para rehacer tu vida al lado de una nueva persona solo va a depender de cómo te llevas con tus heridas emocionales de algunas relaciones sentimentales del pasado.  Con esto quiero decir, que, algunas heridas tardan mucho tiempo en sanar y eso no significa que no podamos darnos otra oportunidad en el amor. Hay personas que están dispuestas a estar a nuestro lado cuando vamos sanando durante el camino. 

Un tiempo a solas con uno mismo es el escenario perfecto para reconstruir nuestro concepto sobre el amor. La soledad es el mejor bálsamo para reconstruirse y poder seguir eligiendo más adelante a alguien que encaje perfectamente en nuestra forma de entregarnos y recibir el amor. Cuando decidas estar con alguien, que sea porque ahora quieres construir algo con alguien y no quieres huir de tu soledad. 

Esto no se trata de olvidar a esas personas que estuvieron en nuestra vida, es imposible hacerlo. La tarea aquí es aprender a estar en paz con esas relaciones que no funcionaron del todo, cerrar esos ciclos y ver cómo podemos seguir y rehacer nuestra vida en otro lugar. 

Abrirse a nuevas oportunidades en la vida

A veces creemos que no vendrá alguien mejor o que no seremos felices al lado de una nueva persona. Es mentira, claro que otras personas te pueden querer y de seguro lo pueden hacer de una manera totalmente diferente. Abrirse a nuevas oportunidades es reescribir tu historia de amor. Es ver la capacidad innata que tienes para entregarte de nuevo en otros lugares. Sin duda alguna es querer apostar; confiar, avanzar y ser un equipo al lado de alguien. No lo veas complicado, porque en realidad no lo es. 

¿Qué quieres en una relación?

Pocas veces nos detenemos en evaluar que queremos en una relación, creo que si fuéramos honestos con nosotros mismos, nuestras relaciones sentimentales fueran mucho más sanas. Si no sabes lo que quieres al lado de alguien, fácilmente puedes entrar en relaciones donde no van a poder tratarte como te lo mereces. Ten muy claro lo que quieres al lado de alguien, no es exigencia. Todos tenemos necesidades básicas y primordiales para quedarnos al lado de alguien. 

Detenerse es fundamental para tomar decisiones a lo largo de nuestra vida. Elegir a alguien para que entre en nuestra vida, debería ser una decisión que no debes tomar a la ligera. Tu autoestima, tu paz interior y tu bienestar emocional se verán muy afectados si dejas entrar a cualquiera en tu vida. En pocas palabras, intenta elegir a alguien que sea responsable con sus sentimientos y los tuyos. ¿Cómo lo sabrás?  Con los valores en común y los hechos que esa persona irá mostrando en la relación. 

Aunque nuestra vida vaya cambiando, nuestras necesidades en el amor siempre siguen siendo las mismas. Esas necesidades pueden ser: respeto, lealtad, fidelidad, compromiso, responsabilidad afectiva, la lista puede ser larga. Incluso que vamos madurando y aprendiendo nuevas experiencias en el amor, estas necesidades van cambiando y a la vez no pierden en totalidad su esencia. 

Antes de que dejes entrar a alguien en tu vida, describe tus necesidades en el amor. Tus relaciones del pasado pueden ser una guía para transcribir lo que ahora quieres compartir. Y por supuesto para tener muy claro cuales cosas no vas a negociar en una próxima relación.

 Para una nueva relación debe tener muy claro lo siguiente 

  • ¿Qué espero y quiero que mi pareja haga por mí?
  • ¿Qué actividades me gustan y quiero compartir con mi futura pareja? 
  • ¿Qué cualidades hay que tener para quererme?
  • ¿Qué clase de persona encaja mejor en mi entorno personal y profesional? 
  • ¿Qué valores encajaría mejor con mis propios valores? 
  • ¿Qué carácter encajaría mejor con el mío?
  • ¿Cómo me gustaría que fuera la actitud de mi pareja con la vida? 
  • ¿Cómo me gustaría que fuera la forma de dar y recibir el amor de mi pareja? 
  • ¿Cómo puedo darme cuenta si una persona no me quiere? 
  • ¿Cómo puedo darme cuenta si mi pareja en realidad me quiere?

En resumen: 

Volver a estar en pareja después de algunas decepciones en el amor, puede ser para nosotras un caos emocional por miedo a vivir lo mismo. Las nuevas personas que entren en tu vida no tienen por qué hacerte daño. Y recuerda, todas las personas no son iguales, algunas son mucho mejores que otras.

Alexa ❤

Imágenes de: Adobe Stock

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Escrito por

Alexa Dacier

Alexa Dacier / Psicología / Terapeuta sexual y de pareja
Todos necesitamos donde apoyarnos cuando emocionalmente creemos que no podemos más.

Aquí nos damos el permiso para:
Sentir.
Soltar.
Amar.
Aprender a poner límites.
Reconstruir nuestros vínculos afectivos.
Sostener relaciones sanas.
Aplicar la autocompasión.
Cambiar el dialogo interior.