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Carta de gratitud para soltar etapas dolorosas

Llevo tiempo luchando con todo, tiempo que emocionalmente no puedo más con el retener. He intentado de más ser fuerte y es algo que no se me da bien, me rindo y reconozco que hay cosas que hace tiempo no tenían que seguir siendo protagonistas en mi vida. Como todo ser humano sé que hay momentos duros en nuestras vidas en la cual son difíciles de asimilar, que nos rompen en muchos pedazos, incluso podemos llegar a sentir que emocionalmente estamos muertos.

Quizás nada cambie y el caos siga estado presente, a la verdad siento que mi nueva versión se ha ido reconstruyendo mediante tanto dolor y era lo único que necesitaba para aceptar la vulnerabilidad que llevo dentro. He querido encontrar lógica a cosas ilógicas y querer tener solución a cosas que no lo tenían. Cuesta bastante el arte soltar o dejar ir, porque a veces nos aferramos al sufrimiento porque dentro de él nos sentimos cómodos en algunas ocasiones.

Todo pasa por algo es lo que muchos quieren inculcarnos y a la verdad que no necesitamos pasar por tanto caos para entender la vida. Hay situaciones que no eran necesarias, para nada vivirlas, pero toca y cuando toca, sencillamente hay que vivirlas, sanar cada herida y seguir.

Me culpe con cosas que para nada eran mi responsabilidad y fue demoledor hacerme más daño del que ya tenía o me merecía en un momento tan sensible y frágil en mi vida. Fui muy cruel cuando era el momento de sostenerme cuando otros dejaron de hacerlo. Y con lágrimas en los ojos tuve que asimilar que todos tienen el derecho a fallarme menos yo. Las personas que entran en nuestras vidas no siempre estarán a la altura de lo que buscamos o esperamos recibir y eso debe ser respetable.

Comencé a llevarme mal conmigo y fue ahí la batalla más inhumana que llegué a vivir. Después de un proceso de dolor, solo puedo decir, que valientes somos cuando no tenemos fuerza para seguir y aun así seguimos la vida, rotas, heridas, destrozadas, pero, seguimos. Esa es la fortaleza que todos poseemos que, en medio del pozo más oscuro, encontramos la luz para volver a estar de pie frente a la vida. Siempre nos levantamos de nuestras peores batallas.

La vida sigue todos lo sabemos, lo malo de ello es que no sabemos con claridad que nos falta para seguir del todo. Lo nuevo produce miedo que nos impide dar ese paso, en muchas ocasiones sabemos que necesitamos para no seguir atrapados en ese pasado doloroso, pero aún así, no somos lo suficientemente valientes para cerrar esos capítulos donde todo duele.

Y después de tanto desgaste emocional, después de tanto sentirte que nada cambia, decides tú, dar ese paso y salir de tu zona de dolor. Ahora sé que me merezco otras cosas en mi vida. Que la tristeza ya ocupó por mucho tiempo un espacio y que siempre será bienvenida, pero ahora no quiero sentir otras emociones, de las que no pesan o duelan tanto. Ahora toca descargar mi mochila emocional, descargar esos pesos emocionales que ya no quiero en mi hombro.

Uno aprende a vivir con el caos, los miedos, la incertidumbre, les damos un espacio con fecha de caducidad, acariciamos el caos, nos rompemos en muchos pedazos y aun así tenemos la valentía de reinventarnos por completo.  

Quiero cerrar con gratitud tanto dolor en mi vida, quizás vuelva a caer en el pozo y siempre estaré lista para ello, porque sé que la vida no es estática, no tengo el control de todo en mi vida. Y siempre que sea necesario me daré ese permiso de sentir cuando todo DEJA DE TENER SENTIDO. Aprendí en medio de la tristeza más aguda que no siempre tenemos que estar bien y aunque cueste aceptarlo, los procesos difíciles son etapas de la vida. Ya renuncié a las quejas, el cuestionar siempre ´´porque a mí´´ con la vida no se puede luchar por más injusta que creamos que sea.

Quizás algunas cosas podíamos haberlo evitado, otras no. Eso no lo sabemos con claridad, lo único que puedo decir, es que uno aprende a descubrirse mucho más con tanto caos y dolor. Conocemos nuestros puntos débiles, nuestras heridas del pasado y nuestra fortaleza para aceptar cosas que no veíamos venir en nuestras vidas. Llevamos la resiliencia en nuestros ADN, aunque agonizamos del dolor, tarde o temprano volveremos a estar ´´bien´´

Muchos han tenido que pasar por crisis en todo el sentido de la palabra para reconstruirse y darle otro sentido a sus vidas. Y es lo que ahora nos toca, darle otra forma a todo aquello que creíamos que era para destruirnos y reinventarnos. Ya conocemos dos caminos, el camino del caos y el camino de la estabilidad, ambos han aportado los recursos suficientes para seguir construyendo una vida con nuestro propio ritmo. Ahora ya no le tienes miedo al caos.  

Cerrar capítulos no siempre es fácil, a veces no tenemos las herramientas para lidiar con tanto caos en nuestras vidas, por ello es necesario gritar para que alguien nos extienda una mano o sencillamente un abrazo. Porque no es justo que carguemos con tato dolor y no tener unos hombros de apoyo para lidiar con lo que duele. En medio de este dolor, sabes perfectamente que no estas tan sola como crees estarlo. Busca ayuda para lidiar con este caos.

Ahora nos toca seguir la vida, ni fuertes, ni débiles, sencillamente con valentía, porque es lo único que tenemos después de tanto proceso donde sentirnos vulnerables era todo un arte.

Gracias a los momentos de crisis total sabemos filtrar las personas que en realidad han estado en nuestras vidas. Ahora lo tienes muy claro, quieres humanos que puedan quedarse cuando el caos se haga presente y no salgan corriendo.

Cierro esta etapa con gratitud, gratitud de haberme conocido mediante tanto caos, gratitud por todo lo que perdí para poder valorar lo que siempre era importante en mi vida. Gratitud por los abandonos emocionales, por las personas que no pudieron quedarse cuando más llegué a necesitar de ellas, gratitud por reconocer que me tengo a mí y eso es suficiente.

Sencillamente toca dar las gracias por todo lo vivido, ya estoy lista para provocar cosas mejores en mi vida.

Alexa ❤

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Escrito por

Alexa Dacier

Alexa Dacier / Psicología / Terapeuta sexual y de pareja
Todos necesitamos donde apoyarnos cuando emocionalmente creemos que no podemos más.

Aquí nos damos el permiso para:
Sentir.
Soltar.
Amar.
Aprender a poner límites.
Reconstruir nuestros vínculos afectivos.
Sostener relaciones sanas.
Aplicar la autocompasión.
Cambiar el dialogo interior.