Tiempo de lectura: 4 minutos

Cómo dejar de pelear contigo por las decisiones que tomaste en el pasado

Hay un tipo de dolor del que casi no hablamos.

No es el dolor de lo que otros nos hicieron.
Es el dolor de mirar atrás y no reconocerte en algunas decisiones que tomaste.

Y eso pesa muchísimo.

Porque hay errores que no solo duelen…
también avergüenzan.

Decisiones que hoy jamás volverías a tomar.
Personas que no elegirías otra vez.
Lugares donde no te quedarías.
Palabras que no dirías.
Versiones de ti que hoy te generan frustración, culpa o incluso rechazo.

Y a veces el conflicto más grande no es con el pasado.

Es contigo misma.

Con la sensación de:
“¿Cómo pude hacer eso?”
“¿Cómo no me di cuenta?”
“¿Por qué actué así?”
“¿Por qué no pensé mejor?”
“¿Por qué me traicioné de esa manera?”

Y sinceramente…

creo que muchas personas viven atrapadas en una pelea silenciosa con quienes fueron.

Una pelea agotadora.

Porque el cuerpo avanza, los años pasan, la vida sigue…
pero emocionalmente continúas regresando a momentos donde sientes que fallaste.

Y lo haces una y otra vez.

Repasas conversaciones.
Reproduces decisiones.
Imaginas versiones alternativas de tu vida.
Piensas en lo distinto que sería todo si hubieras reaccionado diferente.

Como si castigarte pudiera cambiar lo que ya pasó.

Pero no cambia.

Solo te deja atrapada en una relación profundamente cruel contigo misma.

Hay una decepción muy difícil de sostener:
la de descubrir que tú también eres capaz de equivocarte.

Porque crecimos pensando que madurar era convertirnos en personas que siempre sabrían qué hacer.

Y no.

La adultez muchas veces consiste en aceptar algo profundamente incómodo:

a veces tomamos malas decisiones.
A veces elegimos desde el miedo.
Desde la inmadurez.
Desde la desesperación.
Desde la ignorancia emocional.
Desde heridas que todavía no entendíamos.
Desde versiones nuestras que aún no tenían la conciencia que hoy sí tenemos.

Y aun así…

nos cuesta muchísimo mirarnos con humanidad cuando pensamos en eso.

Porque la vergüenza tiene algo muy cruel:
te hace sentir que un error dice algo definitivo sobre quién eres.

No solo piensas:
“Me equivoqué.”

Piensas:
“¿Qué dice esto de mí?”

Y ahí empieza la guerra interna.

Porque el arrepentimiento no siempre viene solo del dolor de las consecuencias.
A veces viene de la ruptura de la imagen que tenías sobre ti misma.

Te creías más fuerte.
Más inteligente.
Más consciente.
Más preparada.

Y luego la vida te muestra partes tuyas que no esperabas.

Partes impulsivas.
Confundidas.
Inmaduras.
Asustadas.
Desordenadas.

Y aceptar eso puede doler muchísimo.

Sobre todo cuando eres una persona muy autoexigente.

Porque las personas autoexigentes no solo sufren por lo que pasó.

Sufren porque sienten que “deberían haber sabido hacerlo mejor”.

Pero la realidad es esta:

nadie toma decisiones con la conciencia que tendrá años después.

Nadie.

Tu yo de hoy no existía todavía.

Y creo que muchas veces olvidamos eso cuando miramos atrás.

Nos analizamos desde la versión actual.
Con información nueva.
Con herramientas nuevas.
Con experiencias nuevas.

Claro que hoy lo ves distinto.

Claro que hoy elegirías diferente.

Eso significa que creciste.

Pero crecer no debería convertirse en una excusa para humillar a quien fuiste.

Y no estoy hablando de justificarte todo.

Hay decisiones que sí tuvieron consecuencias.
Errores que sí dañaron.
Momentos donde quizá no actuaste como te habría gustado actuar.

Eso también es humano.

El problema es cuando conviertes esos momentos en pruebas permanentes de que eres un fracaso.

Porque entonces ya no aprendes del pasado.

Te condenas desde él.

Y vivir así desgasta muchísimo.

Desgasta sentir vergüenza cada vez que recuerdas ciertas etapas.
Desgasta pensar constantemente en lo que “arruinaste”.
Desgasta vivir preguntándote cómo habría sido tu vida si hubieras decidido distinto.

Hay personas que llevan años emocionalmente detenidas en una decisión.

Como si una mala elección invalidara todo lo demás.

Y no.

Un error no resume una vida completa.

Una mala etapa no define toda tu identidad.

Una decisión tomada desde una versión emocionalmente limitada no significa que seas incapaz de construir algo distinto ahora.

Pero para eso necesitas dejar de relacionarte contigo desde el castigo constante.

Porque honestamente…

muchas personas creen que seguir sintiendo culpa es una forma de responsabilidad.

Como si dejar de castigarse significara minimizar lo ocurrido.

Y no es así.

Responsabilizarte no significa destruirte.

Aprender no requiere odio hacia ti misma.

Puedes reconocer que te equivocaste sin convertirte en tu peor enemiga.

Puedes sentir arrepentimiento sin vivir humillándote emocionalmente.

Puedes mirar el pasado y pensar:
“Sí. Hoy haría las cosas diferente.”

Sin usar eso como evidencia de que no mereces paz.

Porque quizá la verdadera madurez emocional no está en nunca equivocarte.

Quizá está en desarrollar la capacidad de sostener la incomodidad de haber sido humana.

Humana y confundida.
Humana y limitada.
Humana y emocional.
Humana y equivocada.

Y aun así seguir tratándote con dignidad.

Hay algo profundamente triste en pasar años odiando una versión de ti que simplemente no sabía lo que hoy sabes.

Porque al final terminas viviendo dividida.

Una parte tuya intentando avanzar.
Y otra parte quedándose atrapada en la vergüenza.

Y mientras sigas peleando contigo por el pasado…

el presente también se vuelve difícil de habitar.

Porque nunca descansas realmente.

Siempre hay una voz recordándote:
“Deberías haberlo hecho mejor.”
“Cómo pudiste.”
“No vuelvas a equivocarte.”

Y vivir bajo esa presión termina agotando el sistema nervioso.

Quizá por eso sanar también implica aceptar algo incómodo:

no puedes cambiar quién fuiste.

No puedes volver atrás.
No puedes tomar otra decisión.
No puedes convertirte mágicamente en alguien que nunca se equivocó.

Pero sí puedes decidir cómo vas a relacionarte contigo después de eso.

Y quizá ahí empieza algo importante.

No cuando borras la culpa.
No cuando desaparece la vergüenza.

Sino cuando dejas de convertir esos sentimientos en una identidad permanente.

Porque cometer errores no te convierte automáticamente en alguien indigna de amor, calma o nuevas oportunidades.

Te convierte en una persona.

Y sinceramente…

creo que muchas personas necesitan dejar de exigirse una perfección retrospectiva imposible.

Necesitan entender que hay decisiones que solo podían verse claramente después de atravesarlas.

Con cariño:
Alexa Dacier

  • ¿CÓMO CAMBIO DE VIDA SI CAMBIAR DE VIDA CUESTA DINERO?
    Tiempo de lectura: 7 minutos ¿CÓMO CAMBIO DE VIDA SI CAMBIAR DE VIDA CUESTA DINERO? Llegaste a los 30, a los 35, a los 40 o a los 50 y ahí estás: mirándote como si fueras una adulta extraña que se ha colado en tu propia vida. Tienes una edad en la que se suponía que ya ibas a saber …
  • Todavía no ha sucedido todo
    Tiempo de lectura: 8 minutos Todavía no ha sucedido todo En la vida suceden cosas que nos atraviesan tanto que se nos hace imposible creer que algún día la vida pueda ponerse un poquito a nuestro favor. Una muerte.                          Una ruptura. Una enfermedad. Perder un trabajo. Migrar. Una traición. Una maternidad que no se parece en nada a la que …
  • Ojalá nunca te falte un cuaderno
    Tiempo de lectura: 8 minutos Ojalá nunca te falte un cuaderno Mientras escribo este post estoy rodeada de cuadernos. Tengo uno abierto delante de mí, otro debajo de un libro, varios apilados en una esquina y alguno perdido entre agendas, lápices y pósits. Hay páginas escritas, páginas arrancadas, frases que ya no recuerdo por qué escribí y preguntas que siguen …
  • Es muy cruel de tu parte comparar tu vida con un contexto que no tiene nada que ver con la vida que te ha tocado vivir
    Tiempo de lectura: 6 minutos Es muy cruel de tu parte comparar tu vida con un contexto que no tiene nada que ver con la vida que te ha tocado vivir Hay una forma de crueldad que hemos aprendido a llamar exigencia. Consiste en mirar nuestra vida, compararla con la de alguien que tuvo otro punto de partida, otros apoyos, …
  • El dolor de no saber qué hacer con tu vida cuando no sabes qué hacer con tu vida
    Tiempo de lectura: 7 minutos El dolor de no saber qué hacer con tu vida cuando no sabes qué hacer con tu vida Hay un tipo de dolor del que hablamos poco. No es exactamente tristeza. Tampoco es necesariamente ansiedad. No siempre tiene que ver con que te haya pasado algo malo. A veces, de hecho, desde fuera parece que …
  • La vida adulta y el incómodo descubrimiento de no encajar
    Tiempo de lectura: 8 minutos La vida adulta y el incómodo descubrimiento de no encajar Crecer también significa descubrir que algunas amistades terminan, algunos lugares no nos quieren y no todas las personas van a elegirnos. El verdadero trabajo quizá no sea evitar el rechazo, sino aprender a no convertirlo en una medida de nuestro valor. Hay heridas de la …
  • Tu salud mental también depende de cuánto dinero tienes
    Tiempo de lectura: 8 minutos Tu salud mental también depende de cuánto dinero tienes La pobreza emocional que produce no poder descansar, separarte, ir a terapia, cuidar tus dientes o rechazar un trabajo que te está destruyendo. Nos han repetido que la salud mental depende de aprender a gestionar nuestras emociones, pensar en positivo, poner límites, meditar, hacer ejercicio y …
  • Es imposible llegar tarde a tu propia vida
    Tiempo de lectura: 8 minutos Es imposible llegar tarde a tu propia vida Yo también he sentido que iba tarde. Muchas veces.                  Y no hablo únicamente de esa sensación abstracta de mirar tu vida y preguntarte si deberías estar en otro lugar. Hablo de algo mucho más concreto: abrir Instagram, mirar lo que estaban haciendo otras personas y sentir, durante …
  • 26 cosas que puedes hacer por ti para dejar de huir de tu propia compañía
    Tiempo de lectura: 7 minutos 26 cosas que puedes hacer por ti para dejar de huir de tu propia compañía Nos dijeron muchas cosas sobre el amor.Nos dijeron que la vida se veía más bonita de dos en dos.Que viajar acompañada era mejor.Que ir al cine sola daba pena.Que sentarte en una cafetería contigo misma era triste.Que el éxito emocional …
  • El viaje de transitar la vida sabiendo que las emociones son estaciones para escucharte más
    Tiempo de lectura: 6 minutos El viaje de transitar la vida sabiendo que las emociones son estaciones para escucharte más Imagina que la vida es un viaje en tren. No uno de esos viajes rápidos donde subes, llegas y bajas. No. Uno de esos viajes largos en los que miras por la ventana, cambian los paisajes, aparecen personas que se …
  • Cómo dejar de pelear contigo por las decisiones que tomaste en el pasado
    Tiempo de lectura: 4 minutos Cómo dejar de pelear contigo por las decisiones que tomaste en el pasado Hay un tipo de dolor del que casi no hablamos. No es el dolor de lo que otros nos hicieron.Es el dolor de mirar atrás y no reconocerte en algunas decisiones que tomaste. Y eso pesa muchísimo. Porque hay errores que no …

Loading

Written by

Alexa Dacier

Alexa Dacier / Psicología / Terapeuta sexual y de pareja
Todos necesitamos donde apoyarnos cuando emocionalmente creemos que no podemos más.

Aquí nos damos el permiso para:
Sentir.
Soltar.
Amar.
Aprender a poner límites.
Reconstruir nuestros vínculos afectivos.
Sostener relaciones sanas.
Aplicar la autocompasión.
Cambiar el dialogo interior.