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 Reconcíliate contigo mismo

Me perdí, no supe quién era y mucho menos quien quería ser.

Dejé de ser yo y me hice esclava de mis miedos.

Me alejé de mí y encontrarme fue recoger un laberinto que creía que no tenía fin.

Me perdí y es una sensación incomoda de expresar, fui una extraña dentro de mí.

Me perdí y necesité encontrarme para volver a ser quien siempre fui.

Me perdí y aprendí que perderme dentro de mí es la peor guerra que se puede vivir en esta tierra.

Me perdí y ahí comprendí que siempre voy a necesitar de mí.

Me perdí y comencé a entender porque razón no puedo estar tanto tiempo lejos de mí.

Me perdí, pero me encontré, como tarde o temprano encontramos lo que tanto estamos necesitando en nuestras vidas.

Qué bonito cuando aprendemos a estar en paz con nosotros mismos, cuando no nos pesa la mochila emocional con aquellas cosas negativas que hemos tenido que vivir en la vida. Qué bien se vive cuando nos damos el permiso de reconocer que las cosas que un día nos hicieron daño ya no tienen entrada en nuestro presente. Qué bien cuando somos conscientes de que la vida se vive mejor cuando aprendemos a vivir desde nuestra paz interior, que bien se nos da el aceptar que vivir en paz con uno mismo, es querer ser feliz.

En muchas ocasiones nos hemos visto en guerra con nosotros mismos, un día queremos una cosa y al otro día ni idea de que queremos en realidad. Un día nos llenamos de valor para ir detrás de aquello que tanto queremos y otro queremos mandar toda a la Mierda. Un día nos entendemos y el otro día no sabemos cómo estar en paz con nosotros mismos. A veces, sencillamente a veces necesitamos estar en guerra con nosotros mismos para poder poner en orden todo lo que somos y todo lo que llevamos dentro.

Reconciliarse con uno mismo, la mejor terapia para avanzar en la vida

 Quizás no sea tu caso, pero existen miles de personas que día tras día se ven batallando consigo mismo, en esa lucha no aceptan que el pasado hace tiempo ha tenido una fecha de vencimiento. Vivir en batalla con uno mismo es no aceptar las imperfecciones que llevamos dentro, es creernos merecedores de cosas malas en la vida. Vivir en batalla con uno mismo, es renunciar automáticamente a nuestro amor propio. Quien vive en guerra consigo mismo le cuesta aceptarse tal como es, no se ama y no hace nada posible para rencontrarse con su amor propio. La peor guerra que podemos vivir es aquella cuando no tenemos paz con nosotros mismos.

[bctt tweet=”El primer paso para avanzar en la vida es el saber llevarte bien contigo mismo.” username=”alexadacier”]

Quien vive en batalla consigo mismo, es una persona que solo vive las 24 horas del día exigiéndose, comparándose, criticándose y juzgándose por todo lo que hace. Quien vive en batalla consigo mismo, es una persona que es dura consigo misma, no tiene piedad a la hora de mirarse en el espejo y aceptarse tal como es. Quien vive en batalla consigo mismo, es una persona enojada con el mundo y consigo mismo, sin razones verdaderas. Y quizás un día sin más nos tocará juzgarnos, pero no podemos ser tan crueles en nuestro propio juicio.

Reconcíliate contigo mismo ya

 No esperes a que algo cambie fuera de ti para hacer los cambios internos que debes hacer para vivir en paz con el mundo y contigo mismo. Es de inteligentes emocionales reconocer que muchas cosas en la vida no van a depender de uno, y que por más esfuerzo que le pongamos a algunas cosas, la vida sabe dar resultados totalmente diferentes a lo que tanto hemos estado trabajando. Por eso, evalúa desde cuando no estas a gusto con todo lo que te rodea. Evalúa desde cuando iniciaste a vivir en guerra contigo, con tus emociones y con tus sentimientos. Detente un poco y comienza a mirar las cargas que en realidad necesitas en tu vida. No digo que sea fácil lograrlo, pero tendrás mayores resultados si por lo menos lo INTENTAS.

Reconciliarse con uno mismo, no es sencillamente aceptar algunas cosas, es reconocer que se puede vivir con situaciones, momentos difíciles a pesar de lo doloroso que un día pudo llegar a ser. Porque podemos avanzar después de algunos golpes que nos sabe regalar la vida. ¡Resiliencia¡ Seguir y aprender (Resiliencia).

Quien se reconcilia consigo mismo, se da el permiso de permitir que la paz interior se instale por mucho tiempo en su vida. Encontrar paz interior, es dejar que dentro de nosotros se alimenten las emociones y los sentimientos que merecen quedarse por mucho tiempo en nosotros.

Quien vive en paz consigo mismo, demuestra lo bien que se lleva con todas las imperfecciones que lleva dentro. Y solo nosotros podemos darnos la paz que tanto necesitamos para ver la vida desde otra mirada.

Reconciliarse con uno mismo es aceptar quienes somos y quienes aspiramos ser en la vida. Es aprender de nuestros errores y buscar siempre la mejor versión que poseemos para dar lo mejor que llevamos dentro. Reconciliarse con uno mismo, es aceptar que, en la vida, las cosas negativas también deben suceder queramos o no.

Quien se lleva en paz consigo mismo va reconociendo que el título de ser perfeccionista no le pertenece, es una persona capaz de hablar libremente de sus imperfecciones sin la necesidad de sentirse inferior a los demás. Estar en paz con uno mismo es la mejor oportunidad para dejar de compararnos con otros y querer ser como otros son.

Por eso hoy, si llevas tiempo en guerra con tu mundo interior comienza a hacer las paces contigo mismo, para poder estar en paz con otro es necesario saberlo estar con nosotros mismos. Eres la persona que siempre estará contigo en peores momentos como en los mejores, por favor, comienza a quererte un poco más y no hipoteques más tu paz interior.

[bctt tweet=”Quien no hace las paces consigo mismo, es infeliz eternamente. ” username=”alexadacier”]

¿Estás en paz contigo mismo?

Alexa ❤️

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Written by

Alexa Dacier

Alexa Dacier / Psicología / Terapeuta sexual y de pareja
Todos necesitamos donde apoyarnos cuando emocionalmente creemos que no podemos más.

Aquí nos damos el permiso para:
Sentir.
Soltar.
Amar.
Aprender a poner límites.
Reconstruir nuestros vínculos afectivos.
Sostener relaciones sanas.
Aplicar la autocompasión.
Cambiar el dialogo interior.