Es mentira que exista una fórmula mágica para tener más amor propio. Y mucho menos es verdad que vas a poder quererte todos los días pase lo que pase. Es algo imposible la verdad. ¡Autocompasión por favor!

En tu vida pasan cosas que a veces no sabes gestionar. Cosas que te hunden y que no sabes como lidiar con ellas. 

No siempre estoy disponible para escucharme, sostenerme o dedicarme tiempo. Amiga, me costó entender que esto también era honestidad conmigo misma y la mejor manera de sostener el amor propio. 

Carajo, es que a veces sentimos culpa por no poder sostener algunas emociones o no querer escuchar nuestra cabeza cuando en ella solo se produce la melodía de los pensamientos intrusivos. Es difícil hacernos casos cuando duele escucharnos o nos machacamos constantemente por cosas del pasado. 

La primera vez que escuché la palabra AMOR PROPIO, algo dentro de mí cambió. Fue como encontrar una pieza perfecta para entenderme mejor y sostenerme también. Fue mágico verme cara a cara con él. Desde ahí pude entender que tengo una relación conmigo que merece que me haga presente en ella. 

Pero, ese pero que no quieres leer. El amor propio no es “tan fácil” como se cree. No creo que tenga que ser algo fácil a la verdad. El amor propio necesita ser algo necesario, una disciplina que no se convierta en algo tormentoso para ti. Enamorarse de una misma puede doler. Cambiar nuestro diálogo interior no será sencillo. Hacerle espacio a la autocompasión puede ser demoledor al principio. 

Aplicar el autocuidado será retador. Parar y dejar de ser autoexigente contigo misma se convertirá en la prueba más grande de amor propio que harás por ti. No eres un máquina e incluso las máquinas para poder funcionar necesitan mantenimiento para poder SEGUIR. ¿Qué no será de nosotras que somos un ser humano?

Tienes derecho a parar y descansar, es un merecimiento. 

¿Qué necesité para sanar la relación conmigo misma?

  1. Honestidad: las relaciones con los demás solo se pueden sostener si la honestidad está presente. Y la honestidad implica serme fiel a mí misma. Ser quién me gustaría ser y no querer cumplir las expectativas que otros tienen sobre mí. La honestidad va muy relacionada con tener conversaciones incómodas contigo misma. Sé que es difícil tener esas conversaciones con otras personas e imagínate con una misma. Amiga, lo sé. Pero, en alguna ocasión tendrás que hacerlo para poder sostenerte e incluso poner límites. 
  2. Vulnerabilidad conmigo misma: nada fácil y mientras lo escribo me siento vulnerable. Vulnerabilidad es ser transparente contigo misma, lo más que puedas. Estás contigo; con tus emociones, con tus sentimientos, con tus miedos, con tus inseguridades, con tus heridas, con tus traumas. Todas esas cosas están en tu mundo interior y para descubrirlas tendrás que ponerle nombre. 
  3. Escucharme: Una manera de hacerlo es dejar de huir de lo que siento. Y eso es un arte. El autoconocimiento inicia cuando te das el permiso de escucharte y eso lo podrás hacer cuando te hagas preguntas caóticas para descubrirte más. ¿Quién eres? ¿Qué cosas te mueven en la vida? ¿Qué cosas te hacen feliz? ¿Cuáles son tus mayores prioridades ahora mismo? ¿Qué implica para ti estar contigo? 
  4. Ponerme límites:

En cualquier relación vas a necesitar límites. E incluso contigo misma. Un límite es un recordatorio del buen trato que nos merecemos. Amiga, a veces necesitamos recordarnos que podemos tratarnos con más amor, respeto y consideración. 

  1. Rodearme de personas que me quieran 

Me gustaría decirte que el amor propio es un trabajo individual y que tú sola vas a poder sostenerlo, MENTIRA.  En muchas ocasiones necesitamos el amor de nuestros seres queridos para conectar con nuestro amor propio. A veces necesitamos la validación externa para recordarnos que ya somos válidas. 

Las personas que te rodean influyen mucho en cómo te relacionas contigo misma. Observa muy bien quién eres cuando estás con las personas que te rodean. 

  1. Autorrespeto:

Tengo un Radar para filtrar qué cosas no tengo que decirme o cuando merezco parar si la autoexigencia se ha instalado. 

Tengo como regla, lo que no sería capaz de decirle a otra persona no es justo decírmelo a mí misma. No siempre resulta fácil sostenerlo, pero tenerlo claro es importante. 

7-Mimarme: 

Y ojalá te des la oportunidad de hacerlo en muchas ocasiones. Mimarme es conectar con esas cosas que me permiten ser feliz un ratito. Ir al GYM. Comprarme libros. Dar un paseo por la CIUDAD. Comerme un rico helado cuando llega el buen tiempo. 

Tirarme en el sofá y no querer ser una adulta funcional en algunas ocasiones. 

Bailar y conectar con mi cuerpo. Eso no es terapia, pero me libera en muchas ocasiones.     

  1. Apostar por mí 

Carajo, como nos cuesta hacerlo. Dudamos tanto de nuestra capacidad que eso nos limita a movernos y hacer posible muchas cosas que bailan en nuestra cabeza y piden con locura salir. 

  1. Perdonarme 

No sé tú, pero yo tengo una lista inmensa de cosas pendientes por perdonarme. Sigo haciendo ese proceso. Perdonarnos es regalarnos paz y tranquilidad, entender que en el pasado hicimos lo mejor que podíamos con lo que teníamos. Que no es justo que AHORA, con la información que tenemos, queramos lastimarnos con cosas que no vamos a poder cambiar. 

  1. Autocompasión: amiga, si no sabes cómo conectar con ella, solo tienes que observar tu diálogo interior. Observa sin intención de juzgarte o castigarte, ahí veras porque no estás disponible para ser compasiva contigo. Sin autocompasión no hay amor propio, son hermanas, van de la mano. 

Cuando eres compasiva contigo eres cuidadosa con la forma de hablarte y tratarte. 

La autocompasión se sostiene con mucho autorrespeto.

Te pregunto 

¿Qué necesitas para sanar la relación contigo misma?

¿Qué te impide quererte?

¿Qué pasaría si te dieras la oportunidad de elegirte, estar ahí disponible para ti?

¿Para cuando tu amor propio? 

Te dejo una invitación especial: QUIÉRETE  

Psicóloga online

Terapeuta sexual y de pareja

AGENDA ABIERTA

Written by

Alexa Dacier

Alexa Dacier / Psicología / Terapeuta sexual y de pareja
Todos necesitamos donde apoyarnos cuando emocionalmente creemos que no podemos más.

Aquí nos damos el permiso para:
Sentir.
Soltar.
Amar.
Aprender a poner límites.
Reconstruir nuestros vínculos afectivos.
Sostener relaciones sanas.
Aplicar la autocompasión.
Cambiar el dialogo interior.