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Carta para alguien que le cuesta dejar ir a quien fue el amor de su vida

Dicen que todos tenemos un amor imposible, alguien que nos marca para siempre nuestra vida. Un amor de esos que dejan cicatrices en el alma y también nos enseña muchas cosas que desconocemos de quien en realidad somos. Una relación que nunca le hubiéramos puesto punto final, que ahí creímos en él juntos para siempre y todas las historias que creíamos que era el amor. Un día sin más nos tocó recoger nuestros sentimientos y despedirnos, con el alma destrozada tuvimos que aceptar que quien decía que se iba a quedar para siempre, ahora no quiere hacerlo. Todos te dicen que lo supere que más adelante la vida te va a poner a alguien mejor en tu camino y nadie entiende el cómo te cuesta aceptar lo evidente.

Ojalá que fuera tan fácil para ti reconocer que a veces el amor se acaba, pero el amor que sentías por esa persona te daba vida y te hacía sentirte feliz, plena y completa. Ahora hay un vacío dentro de ti, pesa mucho soltar, quieres hacerlo, pero no sabes cómo hacerlo. Nadie te dio un manual para arrancar tus sentimientos y aunque buscas como cerrar ese capítulo, te cuesta hacerlo.

Emocionalmente vives un infierno, a veces te quemas con los recuerdos del pasado, pero en otras ocasiones sales de ahí y miras tu vida bien sin esa persona. Es un bucle y das vuelta en un círculo vicioso, no avanzas, no ves la luz al final del túnel. Ahí depositaste todas tus expectativas sobre el amor, ahí lo querías todo.

Un amor pasó por tu vida, quizás el amor que más daño te llegó hacer y aunque tus heridas son muy grandes, algo dentro de ti sigue atrapada en lo que era y ahora no es. ¿No será que prefieres aferraste al dolor como consuelo para seguir teniendo esa persona en tus pensamientos? No hay fórmulas mágicas para dejar ir, uno aprende a soltar, soltando. Y quizás ahora no quieres hacerlo, porque algo dentro de ti se aferra a una pequeña esperanza de que esa persona puede volver o que sencillamente es una pesadilla y que pronto te vas a despertar.

Nadie merece sufrir por amor, o creer que una vez más no tiene suerte para construir relaciones sanas, estables y que perduren mucho más que un episodio de alguna serie de Netflix. La vida real es lo que es, algunas personas tienen “suerte” otras no tantas en el amor. Pero lo único seguro es que cada decepción nos hace más valientes. Quizás esto era para que aprendieras a soltar, a no depositar tanto tu felicidad en un extraño, a reconstruir tu concepto de amor y valorar un poco mejor la relación que tienes y tendrás, aprender a estar contigo.

Soltar duele, porque es renunciar en ocasiones a algo que nos daba placer y felicidad. Pero retener mata y si llevas tiempo sufriendo mientras retienes, solo te puedo decir: PONTE YA A SALVO. El amor no te va a pedir nunca que te anules, que te destroces o te creas insuficiente. El amor es recíproco, sano, las cosas suceden porque dos quieren y pueden entregarse. No tiene que verlo como unir las piezas de un rompecabeza. Todas las piezas están ahí cuando ambos quieren lo mismo.

Lo sé, nunca creíste que podías amar tanto a nadie. Nunca te imaginaste que podías confiar tanto, apostar tanto por un extraño. Abriste como nunca tu corazón y solo recogiste dolor. Quédate con el aprendizaje de lo valiente que fuiste y de lo que ahora estás aprendiendo de ti.

Tu dolor, tus heridas solo te pertenecen a ti, nadie debe decirte lo que debes hacer con tus sentimientos. Vas a necesitar tiempo y mucha paciencia de tu parte para sanar. Esto es un viaje, asegúrate de ponerte el cinturón de seguridad llamado amor propio, lo vas a necesitar en muchas ocasiones.

Intenta no focalizar tanto tu energía en un pasado que no puedes recuperar. ¿Qué hay de valioso en tu presente? Aprovecha para valorar lo que te queda. Conservar lo que ahora sí depende de ti. Para soltar es necesario volver a ponerle sentido a nuestra vida, con sueños, objetivos, metas. Ahora toca reconstruirte y ponerte a ti en primer lugar.

Soltar es ponerle punto final a un sufrimiento que ya no queremos en nuestra vida. Reconocer, que a pesar de que no era lo que yo quería, ahora me toca elegir estar bien. Aceptar que hay amores cortos, fugaces y que nunca vamos a retener a quien no quiere seguir a nuestro lado y si lo hacemos las consecuencias pueden ser devastadoras.

No busques olvidar, es caer fácilmente en una guerra donde vas a salir perdiendo. Nadie olvida a quien un día fue el amor de su vida. Uno aprende a seguir sin esas personas, quedarnos con la parte bonita y agradecer lo vivido.

De seguro estás lidiando con emociones oscuras que desconocías de ti, miedo, culpa, tristeza, soledad, baja autoestima, falta de confianza. Para encontrar un equilibrio necesitas reorganizar tu vida. Nadie te hará feliz, nadie te va a completar y aunque extrañes quien fuiste con esa persona, nunca olvides que solo te vas a tener a ti.

Para soltar es necesario que aprendas a invertir en ti. ¿Cuándo fue la última vez que te regalaste algo? ¿Cuándo fue la última vez que fuiste feliz contigo, sin nadie cerca? No pases por alto que, a pesar de tanto dolor, puedes salir de ahí. La salida la verás cuando reconozcas que te mereces mucho más. Un amor que no duela, un amor que te acompañe, te sume, te haga descubrir y reconocer que eres perfecta con tus imperfecciones.

Detente, toma tiempo para analizar qué hay detrás de esa incapacidad de querer soltar. ¿Si no te quieren qué más necesitas? ¿Para qué quieres que regrese quien un día se fue de tu vida sin ser echado? ¿No ha pasado el tiempo suficiente para que puedas entender que las cosas a lo mejor han sucedido por algo? Nada es casualidad, e incluso ese final es la evidencia que necesitabas para darte cuenta de que no estabas al lado de alguien que te quería como tú creías.

Alexa ❤

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Escrito por

Alexa Dacier

Alexa Dacier / Psicología / Terapeuta sexual y de pareja
Todos necesitamos donde apoyarnos cuando emocionalmente creemos que no podemos más.

Aquí nos damos el permiso para:
Sentir.
Soltar.
Amar.
Aprender a poner límites.
Reconstruir nuestros vínculos afectivos.
Sostener relaciones sanas.
Aplicar la autocompasión.
Cambiar el dialogo interior.