Tiempo de lectura: 5 minutos

Reconcíliate contigo Carta para alguien que lleva tiempo en guerra consigo misma

Hay momentos en la vida donde nos alejamos por completo de nuestro amor propio, un espacio donde somos nuestros propios enemigos y no sabemos cómo estar en paz con uno mismo. El camino del amor propio es un camino que no tiene un destino final, el viaje será con subidas y bajadas, con tormentas y turbulencias, también tendrás paz, por eso debes respetar esos momentos donde emocionalmente no estas cómodas contigo misma. Le llaman proceso y transitar en él requiere mucha valentía y el aprender a darnos el permiso de rompernos, sentir y perdernos.

Y aunque el caos llegó y tu vida dejó de ser todo lo que un día habías querido y ahora las cosas no son iguales, vuelve a estar en paz contigo.

Y aunque la inestabilidad emocional te está acompañando durante mucho tiempo, vuelve a estar en paz contigo.

Y aunque ahora mismo no te reconoces y te cuesta aceptarte tal como eres, vuelve a estar en paz contigo.

Y aunque el amor ahora mismo parece ser un caos en tu vida y sientes que eres insuficiente para tener un amor estable, vuelve a estar contigo.

Y aunque ahora mismo no sabes cómo reconciliarte contigo, perdonarte por cosas del pasado, abrazarte y ser tu aliada en tus peores momentos, vuelve a estar en paz contigo.

A veces cuesta aceptar la realidad, reconocer que la vida las cosas pueden cambiar, que lo estático puede dejar de ser y que, aunque no quieras, tendrás que comenzar de nuevo en muchas ocasiones. A veces soltar es una tarea que nos cuesta hacer y ahí vivimos una lucha interna donde no sabemos cómo encontrar la paz que tanto necesitamos para poder seguir.  

Es penoso que cuando todo va mal en nuestra vida nosotros también nos alejamos por completo de quien somos. Y con tanto caos presente, nos olvidamos de cuidarnos, protegernos y reconocer que somos la única persona que se quedará cuando los demás decidan irse. Y ojalá puedas estar ahí para ti cuando más lo necesites.

Las experiencias son puentes para seguir, reconstruirnos y sobre todo darnos la oportunidad de comenzar de nuevo, que no es lo mismo que comenzar de 0. Quizás la vida con mucho dolor te está diciendo que ahí no es, que NO sigas insistiendo, que aprendas a rendirte, a perder y sobre todo a soltar aquello que tanto daño te está haciendo ahora mismo. Lo sé, no sabes cómo hacerlo y eso te está llevando a no tener paz y a la vez estar en guerra contigo.

Las experiencias dolorosas en muchas ocasiones nos llevan a perdernos y no encontrar el camino de regreso hacia uno mismo.  Para volver a ti, vas a necesitar detenerte, sentir, hablar y pedir ayuda si lo llegaras a necesitar. Todo pasa, eso lo hemos escuchado muchas veces, pero, es necesario transitar por el dolor, para poder ver la salida de ese caos emocional.

Si ahora toca estar mal, date ese permiso de estarlo. Es una etapa que ya tiene fecha de caducidad, ahora mismo no lo ves, pero, llegará ese momento de paz, tranquilidad, estabilidad y ganas de querer hacer mil cosas para seguir. Ahora quizás no quieres seguir, te cuesta hacerlo, no olvides regresar a esos sueños, lugares o personas que te regalaban felicidad y plenitud. En tus peores momentos no olvides que mereces tener donde apoyarte.

Vuelve a ti, busca la manera de volver a ver la vida con esperanza.

Vuelve a ti, refúgiate en ti, puedes contar contigo.

Vuelve a ti, el presente te está dando otra oportunidad para organizar tu vida.

Vuelve a ti, aléjate de los lugares que te hacen alejarte de ti.

Vuelve a ti, elige quedarte dónde te valoren, respeten como tanto te lo mereces.

Vuelve a ti, abrázate, cuídate, quiérete, respétate y sobre todo intenta no aferrarte a las cosas que ya no funcionan en tu vida.

Reconciliarse con uno mismo implica:

·        Aceptar las cosas TAL COMO SON incluso aunque duela.

·        Perdonar y estar en paz con nuestro pasado.

·        Soltar aquello que la vida nos dice que ya no tiene lugar en nuestro presente.

·        Cuidar de uno mismo.

·        Conectar con aquello que nos llenaba de placer, amor y felicidad.

·        Dejar de luchar con lo que no es y ver cómo puedes construir algo nuevo con lo que ahora TIENES.

No podemos cambiar nada de lo que hemos vivido en el pasado, lo único seguro que tenemos es el presente y ojalá podamos disfrutarlo de la mejor manera posible. Entendiendo que no sabemos hasta cuando estaremos en esta vida y eso debe ser razones suficientes para priorizar y darle importancia a las cosas que en realidad importan. Céntrate en recuperarte, en encontrar las herramientas que necesitas para estar bien contigo misma.

Mírate más en el espejo, cuida más de ti. Abraza aquellas inseguridades que llevas dentro, saca tiempo para estar contigo. Eres perfecta tal como eres. Respeta y honra tu cuerpo. Deja de criticarte tanto y vivir en guerra con otros. Deja de compararte y saca tiempo para agradecer lo que tienes.

No tardes más en volver a estar bien contigo misma. No demores más en volver a reencontrarte contigo. Quédate contigo incluso teniendo miedo de hacerlo. No le tengas miedo a tu compañía porque quedarte contigo misma no es ningún peligro. La soledad no es un enemigo y para estar en lugares donde no van a quererte tal como te lo mereces, siempre es mejor quedarte contigo.

Por favor, reconcíliate contigo 

Reconcíliate contigo, te necesitas y lo sabes.

Reconcíliate contigo, sé el tipo de persona que dejarías tener cerca.

Reconcíliate contigo, no olvides más las cosas que en realidad te mereces.

Reconcíliate contigo, estarás bien, todo esto es sencillamente un proceso.

Reconcíliate contigo, hiciste lo mejor posible en tu pasado, no puedes cambiar nada en él. 

Reconcíliate contigo, la vida puede ser muy corta para no disfrutarla y sobre todo no querer estar bien con uno mismo.

Alexa ❤

Imágenes de: Adobe Stock

Loading

Written by

Alexa Dacier

Alexa Dacier / Psicología / Terapeuta sexual y de pareja
Todos necesitamos donde apoyarnos cuando emocionalmente creemos que no podemos más.

Aquí nos damos el permiso para:
Sentir.
Soltar.
Amar.
Aprender a poner límites.
Reconstruir nuestros vínculos afectivos.
Sostener relaciones sanas.
Aplicar la autocompasión.
Cambiar el dialogo interior.