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Carta para alguien que tiene miedo en abrir de nuevo el corazón

Que te rompan el corazón puede llegar a ser una de las cosas más difíciles de superar en la vida. El desamor es un caos y reconstruir nuestra vida después de una gran decepción requiere tiempo. Un tiempo donde le damos entrada al duelo, que es el precio que pagamos por haber abierto nuestro corazón. Y lo sé, nadie debería salir lastimada de una relación que dejó de funcionar. Pero, en temas de amor, no sabemos nada. Ahí vamos, en cada intento de llamarle amor a un extraño, nos damos cuenta de que tenemos diferentes formas de amar y entregarnos.

Quizás llevas tiempo intentando abrir de nuevo el corazón, pero tienes miedo, un miedo que te apodera y te recuerda cómo sufriste en algunos lugares. Ese miedo seguirá ahí por un largo tiempo, quizás nunca se vaya y sea tu armadura para protegerte en algunas relaciones. Lo peligroso de esto, es que algunas experiencias en el desamor deshabilitan nuestra capacidad de confiar de nuevo en un extraño e incluso llamarle amor. Proceso; donde necesitamos confiar, apostar y entender que no siempre vamos a salir lastima de los lugares que DECIDIMOS entregarnos.

Y como los niños aprende a caminar, paso a paso, así aprendemos a entregarnos de nuevo, claro, sabiendo ahora donde sí vale la pena hacerlo. Con esas decepciones vividas eres más consciente de los errores que has repetido en relaciones que sabías que no iban a funcionar. Ya sabes identificar las señales que te avisan para salir corriendo. Ahora sabes lo que te mereces en el amor, lo que no vas a negociar y sobre todo, ves el amor como algo sano, seguro.

Ahora te toca soltar esas relaciones que no funcionaron, incluso darles las gracias a esas personas por no seguir en tu vida. Porque sin esas experiencias no fueras capaz de ver ahora el amor sin tantas expectativas o idealización. Ahora lo tienes claro, el amor es un proyecto de dos y para embarcarte en esa aventura, lo harás con alguien que quiera remar ambos en una misma dirección.

Lamentablemente de esos lugares donde no pudieron valorarte, quererte, respetarte como te lo merecías, has podido aprender, que donde te hacen sentir insuficiente lo mejor es salir corriendo. No estás disponible para adivinar lo que la otra persona quiere y mucho menos para anularte en esos lugares donde solo pueden darte migajas de amor.

Simple, lo quieres todo, porque es lo que te mereces en una relación y todo no incluye que la otra persona tiene que hacerte feliz y llenar las carencias emocionales que hay en ti. Todo, incluye un amor sano, recíproco y basado en el compromiso de los dos. Ya no quieres sostener tú sola una relación y mucho menos quedarte en esos lugares que te hagan renunciar a quién eres para ser aceptada.

Con el desamor reconstruimos nuestra autoestima, afianzamos la relación más importante de nuestra vida, el amor propio. Un amor que no debería irse cuando deja de seguir a nuestro lado. Ahora toca cuidar ese amor que te debes. Ahora toca ser esa relación que apostarías y darías todo para que funcionara. El amor propio no debería ser negociable en nuestra vida. Claro, hay momentos que no sabemos amarnos y que peligroso puede ser esto.

¿Cómo cuidar tu corazón?

Entrar en una relación es asumir un riesgo, puede salir bien o puede salir mal. Eso solo lo sabemos cuándo damos el paso. Es cierto que al principio cualquiera relación es casi perfecta, el problema surge cuando pasa el tiempo y creemos que hemos elegido mal. No elegimos mal, porque cuando dejamos que alguien entre en nuestra vida, lo hacemos creyendo que la otra persona es buena y no nos hará daño. Deja de culparte por esas malas experiencias vividas en el pasado.

Ve despacio, no corras por estar de nuevo en una relación. Conoce en la medida de lo posible a esa persona, pregúntale sin tartamudear que quiere a tu lado. Descubre sus intenciones. No te quedes en un lugar donde no te puedan decir desde el momento uno, que quieren a tu lado. Y a veces creemos que es exageración preguntar e indagar sobre lo que la otra persona quiere, pero, para mí este es el acto de autorrespeto que merecemos antes de formalizar una relación. Es la única manera donde puedes evitar decepciones y construir expectativas irrealistas. En el amor, es necesario dejar muy claro que se quiere construir al lado de esa persona.

Elige a alguien que vea o quiera construir el amor como a ti te gustaría.

Elige una persona que tenga valores parecidos a los tuyos, pilar fundamental para evitar grandes decepciones en el amor.

Elige una persona que no quiera cambiarte o moldearte a su manera. Más bien, quédate donde te ayuden siempre a ser una mejor persona.

Elige una persona que quiera apostar por una relación y se encuentre en etapas emocionales parecidas a la tuya.

Elige una persona que no venga a llenar nada en ti. Más bien sea un complemento a tu lado. 

Elige una persona que valide, respete tus emociones incluso si no puede aceptarlo del todo.

Elige a una persona que quiera y pueda quererte sanamente, sin intenciones de hacer daño.

Elige siempre quedarte donde el amor no sea complicado y mucho menos doloroso. Ahí si vale la pena quedarnos.

Querida, si sientes que mereces más tiempo para volver a estar con alguien, tómate tu tiempo. El amor es un acto de mucha valentía, quizás por eso, cuando salimos heridas de algunos lugares, cuesta tanto dar el paso. Lo que, sí te puedo decir, no te presiones para abrir de nuevo tu corazón, disfruta de esa etapa de soltería, disfruta el aprender a estar contigo. Sé tu prioridad, sal contigo, sé tu aliada. Date ese amor que tanto exigías en algunos lugares. Ocúpate de tus carencias afectivas. Sé feliz sola, porque solo así podrás serlo cuando te encuentres de nuevo en una relación sentimental.

Alexa ❤

  Imágenes de: Adobe Stock

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Escrito por

Alexa Dacier

Alexa Dacier / Psicología / Terapeuta sexual y de pareja
Todos necesitamos donde apoyarnos cuando emocionalmente creemos que no podemos más.

Aquí nos damos el permiso para:
Sentir.
Soltar.
Amar.
Aprender a poner límites.
Reconstruir nuestros vínculos afectivos.
Sostener relaciones sanas.
Aplicar la autocompasión.
Cambiar el dialogo interior.