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Toma tu tiempo, necesitas estar bien para ti no para los demás (Carta)

Hola, espero que al leer esta carta puedas sentir que alguien te acompaña y que la vida oscura que hoy vives es sencillamente una etapa pasajera. Quizás estás viviendo algo que no entiendes, quizás la vida te está dando mucha paliza y cada vez que quieres levantarte, algo nuevo te golpea. Y ahí te encuentras, sin ganas de nada, creyendo que es imposible que la estabilidad vuelva a tu vida.

Llevas tiempo mal, lloras desesperadamente, a veces no sabes en donde refugiarte. No te ves como antes. Te cuesta reconocerte, no eres tú, lo sabes y eso te entristece mucho. Una soledad profunda te acompaña y te recuerda tus miedos, inseguridades o demonios del pasado.

La calma ha desaparecido, te cuesta encontrarla, porque te críticas, te culpas, te castigas, te juzgas y se te olvida estar ahí para ti. Pareces tu peor enemigo, alguien que solo quiere hacerte daño. Y aunque a veces quisieras apagar esa vocecita interna, a veces necesitas escucharla y caer en ese bucle tóxico contigo misma. Se te ha olvidado ser tu lugar seguro, ese lugar donde el amor, la compresión y la autocompasión estén presentes. 

No te olvides de la importancia de pedir ayuda, no siempre vas a poder con todo. Amigos, familiares, la terapia, pueden ser buenas opciones para sostenerte en medio de tu abismo. Tienes derecho a recibir ayuda y amor de otras personas, cuando emocionalmente ya no puede más. Tienes derecho a un abrazo sincero, a un hombro seguro para apoyarte. Tienes derecho a ser cuidada en medio de tu caos.

Has tenido que dejar cosas sin saber cómo dejarlo. Alejarte de algunas personas para cuidar tu salud mental, no estaba en tu lista de prioridades. Pensar en ti y ser un poco más egoísta era imposible para ti.

Recuerdo esa etapa de mi vida que toqué fondo, algo dentro de mí se rompió y la vida dejó de tener ese sentido que antes tenía. La tristeza se instaló y fue mi compañera de viaje por mucho tiempo. No sabía cómo podía salir de ahí, me culpaba por no estar bien. Me costó mucho aprender que no siempre podemos o queremos estar bien y eso está bien. Es parte de mi filosofía de vida; romperme, llorar, perderme o no tener claridad sobre lo que quiero a veces en mi vida.

Estamos improvisando en algunas ocasiones, no siempre la vida va de estructura o de un guion a seguir. 

Vivimos en una sociedad donde mostrarse vulnerable no está permitido. “Siempre, hay que estar bien” “Tenemos que poder con todo” “Tenemos que ser fuertes” “Tenemos que evitar quejarnos” “Hay que sonreír siempre, incluso aunque emocionalmente estemos mal” Y esa toxicidad de un optimismo que no se puede sostener en el tiempo, nos persigue. 

En la vida suceden cosas;

Alegrías, 

Muerte, 

Rupturas amorosas. 

Amigos que se van sin despedirse. 

Trabajos que nos generan estrés y ansiedad. 

Crisis emocionales.

Crisis existenciales.

Proceso migratorio, que nos cuesta gestionar. 

La lista puede ser larga, tú y yo, lo sabemos. 

¿Podemos escapar de ellas? 

Pero, también suceden cosas bonitas,

para mí son bálsamos para recordarme en medio de un bajón emocional o un proceso que no se gestionar, que volveré a estar bien.

Recuérdate en medio de cualquier oscuridad, que tienes derecho a volver a ver la luz o tener esa paz que ahora no tienes en tu vida. Son procesos, a veces cuesta entenderlos, vivirlos o respetarlos. 

Lo único que podemos hacer con esas emociones intensas es sostenerlas, no juzgarlas, ni criticarlas, SOSTENERLAS.

Y aunque a veces decir, que no estamos bien, nos genera culpa o ansiedad, es necesario entender que el ser humano no es un robot. Claro para ello, necesitamos construir vínculos afectivos sanos, donde podamos acudir a ellos en muchas ocasiones y mucho más cuando emocionalmente no estamos bien.

A veces vamos a tener que vernos cara a cara con situaciones ajenas a nosotros, tendremos que sanar heridas, soltar lugares o personas. Vivir decepciones, darle otro sentido a nuestra vida. Nadie nos prepara para ello.

No se trata de ser fuertes, de ser débiles, sencillamente se trata de ser humanos, que sienten, padecen en muchas ocasiones. Huimos del sufrimiento, nos aferramos a la idea de ser felices para siempre, pero, se nos olvida que tanto la tristeza como la felicidad son estados temporales, lo que en realidad es permanente es como estamos con nosotros mismos y eso debería ser sostenible independiente del caos que se encuentre en nuestra vida. 

Toma tu tiempo, para sanar, para entender tu proceso, para volver a ser tú. 

Toma tu tiempo, deja de presionarte para estar bien. Tienes derecho a no estar bien en todas las ocasiones.

Toma tu tiempo, descúbrete en esa nueva versión que quizás desconocías de ti. Observa que cosas de ti estas descubriendo en medio de tanto dolor.

Toma tu tiempo y aprecia los que hoy te acompañan en medio de tu caos. Duele perder personas de nuestra vida, pero ¿no será la vida ayudándote a hacer espacio para nuevas personas, nuevas experiencias?

Toma tu tiempo, para quedarte contigo y aprender a cuidarte como antes nunca lo habías hecho. Ahora que tienes tiempo para sentir, ponerle nombre a situaciones que desconocías de la vida, cuida de ti.

Toma tu tiempo, no tienes que demostrar nada a nadie.

Deja de competir con otras personas que emocionalmente hoy están “mejor que tú”

No tienes que estar bien para los demás en todo tiempo. No siempre vas a estar disponible para otras personas y está bien, no te culpes por ello.

No tienes por qué fingir una vida alegre o estable que no tienes en estos momentos. Tranquila, ganamos más mostrándonos tal como somos.

Derrúmbate, reconoce que no siempre vas a poder estar bien.

Derrúmbate y permítete no ser fuerte.

Derrúmbate y aléjate de la intención de querer sostener una vida “perfecta”

Toma tu tiempo para estar bien para ti, para ti.

Sé ese refugio de paz que tanto necesitas en estos momentos.

Un fuerte abrazo, respeta tu proceso e intenta estar ahí para ti. Te necesitas en tus peores momentos.

Alexa Dacier

Terapia Online

Imágenes: Adobe Stock

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Escrito por

Alexa Dacier

Alexa Dacier / Psicología / Terapeuta sexual y de pareja
Todos necesitamos donde apoyarnos cuando emocionalmente creemos que no podemos más.

Aquí nos damos el permiso para:
Sentir.
Soltar.
Amar.
Aprender a poner límites.
Reconstruir nuestros vínculos afectivos.
Sostener relaciones sanas.
Aplicar la autocompasión.
Cambiar el dialogo interior.