Tiempo de lectura: 5 minutos

La importancia de tener equilibrio entre dar y recibir en una relación de pareja

No soy de la cree que no hay que esperar nada a cambio cuando nos estamos entregando en una relación de pareja. Si estoy dando amor, quiero y merezco recibir amor en ese lugar. Si estoy respetando a mi pareja, merezco recibir respeto de su parte y no violencia o maltratos. Dejemos de romantizar la falsa creencia de que el amor no espera nada a cambio, porque es una mentira.

Cuando estamos en una relación sana, hay equilibrio entre lo que damos y recibimos. Nadie se está anulando en ese lugar. Nadie se está rompiendo. No hay sufrimiento por creer que la otra persona se aprovecha a nivel emocional de nosotras. El amor recíproco siempre proporciona paz.

En una relación de pareja siempre estamos entregando; amor, comprensión, apoyo, compañerismo, sexualidad, sentimientos, emociones y una pequeña versión de quienes somos. Es inevitable no entregarnos cuando de verdad queremos construir una relación de pareja sana. Hay muchas situaciones donde lamentablemente se descompensan de manera drástica lo que estamos dando o recibiendo en una relación, por nuestra baja autoestima. Por nuestra dependencia emocional en el amor. Por patrones insanos que no sabemos identificar en algunos lugares.

Para tener equilibrio sobre lo que estamos dando en una relación sentimental, necesitamos comunicarnos en ese lugar. Hablar de manera fluida sobre lo que estamos sintiendo, cuáles son nuestras necesidades y cómo establecer acuerdos para que la relación sea lo más sana posible para los dos. Cuando no hablamos de ese desequilibrio sobre lo que estamos ofreciendo y dando, la relación se puede convertir en un campo de batalla lleno de conflictos, acusaciones y quejas constante.

¿Cómo ser conscientes de que la relación es recíproca?

Las relaciones donde el amor es recíproco, hay paz. Es algo que se siente. Es como si en ese lugar existiera una balanza y la inclinación es igual para ambos. No hay sentimientos o pensamientos de incomodidad sobre lo que tú y tu pareja están ofreciendo y recibiendo. El equilibrio se mantiene, porque los dos están involucrados en tener y sostener la relación de la manera más sana posible.

En una relación recíproca conocemos los límites de ambos. Aquellas cosas que no se quieren negociar se respetan y los límites sanos se sostienen. 

Es importante saber que hay etapas donde uno de los dos, tendrán que ofrecer mucho más en la relación. Esto suele ser algo puntual y tenemos claridad sobre porque la pareja ahora mismo no puede dar el 100% en la relación. No le estamos presionando para que ofrezca más y mucho menos criticando por aquellas cosas que ha dejado de hacer. El problema surge cuando nos acomodamos y dejamos siempre que la otra persona sea la encargada de dar y nosotros recibir.

Hay situaciones de cambios muy drásticos a la hora de dar y recibir, la pérdida de un ser querido, problemas económicos, procesos migratorios, enfermedad de un miembro de la familia, cuando esto surge como equipo que somos, necesitamos reflexionar cómo podemos compensar la entrega. Quizás tu pareja no puede estar presente todos los días, pero sí puede comprometerse a dedicarte un día a la semana para estar contigo.

No es una competencia de quién da más o menos, esto es importante puntualizar. Damos lo que podemos dar y muchas veces lo que queremos dar. Aquí se trata de ver como lo que estamos ofreciendo puede ayudar a sostener la relación y no abusar de la otra persona a nivel emocional. Ser conscientes es una cosa que a veces nos cuesta y mucho.

¿Cómo se mide el equilibrio entre dar y recibir?

Los límites es el termómetro perfecto para medir cuando lo que estamos dando y recibiendo se encuentran en el mismo punto de equilibrio. Tienes que conocer tus límites para saber si estás en un lugar con equilibrio a la hora de entregarte. Los actos de amor que hacemos en ese lugar y como la otra persona valora lo que damos, sirve como punto de referencia para medir el equilibrio de esa relación.

La sensación que te produce el entregarte, si sientes que estás vacía y que nada de lo que haces en ese lugar es recíproco, es evidencia que estás dando y la otra persona no. Aquí entre la frustración que podemos llegar a sentir. No tienes la necesidad de romperte para que esa persona siga a tu lado, sigues completa en cada entrega. Tú y tu autoestima están estables en ese lugar.

¿Qué hacer si soy la única que se está entregando?

Medir porque has asumido ese rol. A veces nos entregamos sin importar lo que la otra persona quiere o pueda dar, porque creemos que nuestro amor hará que esa persona cambie. Y qué error, tu amor no es suficiente para sostener algo que es responsabilidad de los dos.

A veces nuestra dependencia emocional nos lleva a entregarnos sin medir absolutamente nada. Vemos el amor como acto de sacrificio y entrega constante, donde lo único que hacemos es dejar que la otra persona se acomode y no se involucre en la relación como tú lo estás haciendo. Cuando sientes que la otra persona se ha acomodado y no toma la iniciativa para nada, necesitas expresar cómo te hace sentir su actitud. No es una conversación para juzgar, criticar y hacerle creer a tu pareja que no está a la altura de lo que tú estás ofreciendo. Lo importante es hablar para llegar a un acuerdo razonable y ver cómo en realidad nos encontramos ambos en ese lugar.

La responsabilidad afectiva

Cada uno debe asumir su cuota de responsabilidad sobre lo que se quiere sostener en ese lugar. La responsabilidad afectiva inicia con uno mismo, con la coherencia que tenemos con lo que hacemos y decimos. Cuando tienes responsabilidad afectiva no te quedas en un lugar donde la otra persona es la única que se entrega. Cuando la responsabilidad afectiva es parte de tu forma de amar, te entregas y valoras lo que tu pareja puede darte.

Alexa Dacier

Psicóloga

Terapeuta sexual y de pareja

Fotos: Adobe Stock

Loading

Written by

Alexa Dacier

Alexa Dacier / Psicología / Terapeuta sexual y de pareja
Todos necesitamos donde apoyarnos cuando emocionalmente creemos que no podemos más.

Aquí nos damos el permiso para:
Sentir.
Soltar.
Amar.
Aprender a poner límites.
Reconstruir nuestros vínculos afectivos.
Sostener relaciones sanas.
Aplicar la autocompasión.
Cambiar el dialogo interior.