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             Puedes reconstruir tu vida después de una ruptura  

Cuando nos vemos cara a cara con la ruptura sentimos que no estamos completas. Esa sensación de vacío como si alguien se ha llevado todo lo que éramos y ahora nos sentimos incompletas. E incluso muchas personas sienten una desconexión consigo misma donde les dan espacio a los pensamientos intrusivos y olvidándose de todo lo que valen.

 A pesar de lo duro que es vivir un duelo, es necesario que no olvides, que siguen quedando partes intactas dentro de ti, intenta conectar con ellas.

Es muy frecuente escuchar que alguien “rehízo su vida” puntualizando que esa persona volvió a tener pareja o que se encuentra lista para tener otra relación. Y parece curioso que creemos que sanar solo se resume en volver a abrir el corazón cuando en realidad no es así. Sanar implica estar en paz contigo y con tu historia del pasado. Sanar significa que sabes lo que mereces y que te aferraras a eso, una relación sana.  Sanar también es quedarte contigo y no sentirse incompleta por no tener pareja.

Para mí “rehacer o reconstruir tu vida” después de una ruptura, es dejar de aferrarte a todo aquello que creías que ibas a construir en ese lugar. En pocas palabras, es dejar de centrar toda tu energía en llorar, extrañar o esperar que esa persona regrese a tu vida.  Mereces recuperarte y eso es un proceso que solo depende de ti.

Rehacer tu vida significa centrar el foco en ti, en tus heridas, en todo lo que vas a conseguir de ahora en adelante quedándote contigo.

Reconstruirse significa dejar de castigarnos por no seguir en esa relación. Y ver cómo podemos vivir en el presente, dejar de aferrarnos al pasado, encontrar la manera de avanzar, sostenernos y darle otro significado a nuestra vida.  Y un duelo a veces implica poner en pausa muchas cosas que amábamos hacer, para poder habitar con la tristeza.  Tarde o temprano tendrás que volver a conectar con esas cosas que antes te hacían feliz.

Transitar en la soledad después de una ruptura es algo que tendremos que hacer. Una experiencia para atravesar y aprender a estar a gusto con una misma. Necesitamos ver la soledad como un lugar transitorio, donde ponemos en orden nuestra vida, las cosas que ya no queremos en el amor. Esa soledad sirve como antesala para que tengas claridad sobre tus límites y la importancia de sostenerlos en cualquier relación que decidas estar.  

Quizás dejar esa relación no estaba en tus planes y por eso, te cuesta tanto seguir tu vida sin esa persona. Quizás no fue adrede tomar esa decisión y estar sola, contigo misma en estos momentos. Lo importante no es quien decidió terminar la relación, lo más importante es poder reconocer tu situación emocional en estos momentos.  Y a la vez ver cómo podrás estar ahí para mejorar esa herida.

Reconstruirse es plantarnos y hacernos presentes en nuestro proceso.

 Tendrás que conformarte contigo misma por un tiempo y eso no es nada malo. En una ruptura puedes conocerte un poco mejor ya la vez ser más comprensiva contigo. Siempre es una buena decisión saber que podemos contar con una misma.

¿Qué sentido le darás a tu vida después de una ruptura?

Tu vida no se puede poner en pausa por mucho tiempo. Vas a necesitar tener algo nuevo que te motive a seguir y a cuidar de ti. Cuando trabajas mucho tu proceso de ruptura entiendes que mereces seguir y estar BIEN.

Una ruptura se puede convertir en un laberinto sin salida, pero, tienes una salida. Esa salida es elegirte a ti, escogerte, escucharte más y conectar con tus necesidades emocionales que de seguro son muchas, ocúpate de ellas.

Necesitas tener metas claras sobre qué cosas diferentes quieres en tu vida. De seguro si te das el permiso de ver las cosas desde otra perspectiva, puedes mirar hacia atrás a tu pasado y conectar con el futuro que mereces vivir. En ese futuro hay paz, estás tranquila contigo, no sufres por amor y la vida no duele tanto.

Una ruptura nos pide examinar cómo es nuestra forma de amar, responsabilizarnos de muchas cosas que necesitamos mejorar para que nuestras siguientes relaciones sean SANAS. 

Ahora toca que comiences a abandonar tus pensamientos sobre lo que era esa relación en el pasado. Sal un poco de tu dolor y por favor comienza a pensar tus metas y decisiones sobre tu futuro.

Cuando hay mucho dolor emocional, nos cuesta pensar en el futuro. Creemos que este dolor será eterno y déjame decirte que no es así.

Ahora toca ver la ruptura como ganancia y no como pérdida.

Visualízate en el futuro

Ya sanaste, estás bien. Ya no estás extrañando a esa persona y mucho menos tienes tu vida en pausa por alguien que decidió irse. Tienes planes contigo misma, eres tu prioridad. Ves el futuro con claridad y no tienes miedo a quedar sola, contigo misma.

Tienes fuerzas para hacer planes, tanto con otras personas como contigo misma. No te castigas por no seguir en esa relación del pasado, agradeces ese final y sabes que tu capacidad de amar  no ha muerto a pesar de todo.

No le tienes miedo al amor y mucho menos te aferras a las personas que no quieren seguir en tu vida. Sabes que amar no duele y donde el amor se convierta en dolor, no te quedarás.

Conoces tus límites en una relación y defenderás esos límites para poder cuidar y sostener tu salud mental. Ponemos límites para enseñarles a los demás, como merecemos ser amadas y eso no debería ser negociable.

Tendrás que aferrarte al futuro si quieres reconstruir tu vida y darle a esa ruptura un nuevo significado.

Te pregunto

A nivel emocional ¿Cómo estás?

A nivel sentimental ¿Qué tipo de relación encaja contigo en el futuro?

A nivel profesional ¿Qué nuevas cosas has aprendido para poder crecer?

A nivel de autoestima ¿Cómo es la relación que tienes contigo misma?

A nivel de metas y objetivos por conseguir ¿Cómo te ves en el futuro? ¿Qué cosas haces en ese futuro?

Alexa Dacier

Terapia de pareja y sexología clínica

Imágenes: Adobe Stock

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Escrito por

Alexa Dacier

Alexa Dacier / Psicología / Terapeuta sexual y de pareja
Todos necesitamos donde apoyarnos cuando emocionalmente creemos que no podemos más.

Aquí nos damos el permiso para:
Sentir.
Soltar.
Amar.
Aprender a poner límites.
Reconstruir nuestros vínculos afectivos.
Sostener relaciones sanas.
Aplicar la autocompasión.
Cambiar el dialogo interior.